Las obras de la futura Autopista Ferroviaria Algeciras-Madrid-Zaragoza entran en su fase más compleja. Adif ha anunciado una inversión de 345 millones de euros para adaptar túneles, puentes y pasos superiores. Debido a la envergadura de los trabajos, el tráfico por la línea directa habitual entre Algeciras y Venta de Cárdenas en Ciudad Real quedará suspendido desde el próximo mes de septiembre hasta el otoño de 2027.
Este cierre de las vías informa Adif que no significa un parón en la actividad porque hay un trazado alternativo que garantiza la conectividad con un transporte alternativo para los viajeros y un plan de desvíos para el tráfico de mercancías.
Mercancías por Zafra y los viajeros por carretera
Para mantener el pulso logístico del Puerto de Algeciras, las mercancías no se detendrán. Adif y Renfe han diseñado un mapa de itinerarios alternativos: los trenes con origen o destino Algeciras, Sevilla, Linares o Jerez utilizarán de forma obligatoria la línea Los Rosales-Zafra. A partir de Mérida, se redistribuirán por la línea Mérida-Ciudad Real o por la ruta Madrid-Cáceres-Mérida según su destino final.
En el caso de los viajeros de la línea Madrid – Algeciras, los pasajeros de los trenes de obligación de servicio público no perderán su conexión, ya que Renfe activará un Plan Alternativo de Transportes por carretera (autobuses) para cubrir los tramos afectados por las obras.
Cirugía mayor para adaptar la vía al siglo veintiuno
El motivo de este parón de catorce meses es la imposibilidad de compaginar el paso de los trenes con unas obras de ingeniería extrema que van a cambiar la fisonomía de la línea.
Para que los camiones puedan subirse a los vagones en Algeciras y cruzar la península hacia Europa, Adif necesita ganar espacio tanto en altura como en anchura. Esto obligará a realizar una operación de cirugía pesada en treinta y cuatro túneles de todo el recorrido —veintiuno de ellos concentrados en el tramo andaluz entre Bobadilla y Algeciras— donde los operarios tendrán que picar y ensanchar el interior de las galerías, un trabajo incompatible con el tráfico ferroviario.
La reforma estructural contempla también elevar la altura de más de un centenar de pasos superiores y remodelar dieciocho puentes metálicos para que los convoyes no choquen al pasar. Además, los técnicos tendrán que levantar por completo siete kilómetros de vías entre Almargen y Setenil para consolidar una ladera inestable inyectando pilotes de hormigón en el subsuelo.
No se trata, por tanto, de ampliar el trazado en unos pocos metros, sino de adaptar las estaciones clave para que puedan estacionar trenes de mercancías gigantes, de setecientos cincuenta metros de longitud, que es el estándar que exige Europa para hacer competitiva la red.



Síguenos en redes






