El litoral de la provincia de Cádiz funciona como un gigantesco archivo del tiempo que la marea alta oculta y la marea baja deja al descubierto. Los resultados finales del proyecto de investigación «Vestigium», coordinado por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, han sacado a la luz un patrimonio excepcional que abarca desde fauna prehistórica hasta naufragios de finales del siglo XIX, evidenciando tanto la riqueza como la extrema fragilidad de la costa andaluza.
El estudio, desarrollado a través del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) y el Laboratorio de Paleobiología del IAPH, se ha concentrado en cinco sectores clave: La Caleta, Camposoto-Sancti Petri, La Barrosa-Roche, Conil-Barbate y el entorno de la isla de Tarifa.
Secretos bajo la arena de La Caleta
Uno de los hallazgos más llamativos se localiza en el entorno de La Albujera, en la emblemática playa de La Caleta de la capital gaditana. Los arqueólogos han documentado una concentración de restos de ánforas dispuestas a lo largo de 24 metros. Por la tipología de los envases —utilizados en su día para transportar aceite y salazones— y su cronología del siglo I d.C., los investigadores apuntan a que podría tratarse de un navío romano que naufragó tras impactar contra el arrecife de San Sebastián.
Además, el reestudio de piezas históricas del Museo de Cádiz asociadas a este entorno ha permitido identificar un soporte ritual de tradición oriental que permanecía inédito hasta la fecha.
El paisaje cambiado de Sancti Petri y la fauna de Tarifa
Los trabajos realizados entre Camposoto y el islote de Sancti Petri han permitido reconstruir cómo era la costa hace miles de años. Entre el 8.000 y el 6.000 a.C., la zona estaba protegida por una antigua isla-barrera que favorecía la existencia de grandes marismas interiores. En este sector se han localizado cerámicas modeladas a mano de la Prehistoria Reciente, proyectiles de honda, puntas de flecha fenicias e incluso restos de piletas dedicadas a las conservas de pescado romanas.
Por su parte, el extremo sur peninsular ha arrojado datos paleobiológicos sorprendentes. En Tarifa se han documentado y modelado en 3D un total de 635 huellas fósiles de vertebrados del Pleistoceno. El rastro demuestra que la fauna de la zona estuvo compuesta en el pasado por uros, ciervos, proboscídeos e incluso jirafas.
Satélites contra la erosión del mar
El proyecto «Vestigium» no solo ha mirado al pasado, sino también al futuro de la conservación. Debido a que la regresión costera y el oleaje pueden destruir estos yacimientos de forma irreversible, los investigadores han recurrido a la interferometría radar satelital, tecnología InSAR.
Mediante el análisis de imágenes espaciales tomadas en diferentes periodos, los científicos pueden detectar movimientos milimétricos en búnkeres y torres almenaras de la costa. Esta herramienta servirá como un sistema de alerta temprana para proteger los monumentos defensivos de la provincia antes de que sufran daños irreparables.
Dimensión Social y futuro del patrimonio
El proyecto ha incorporado también una dimensión social. La percepción ciudadana se ha analizado mediante entrevistas, reuniones con agentes locales y una encuesta en línea. Se ha desarrollado una red de carteles interpretativos accesibles y material audiovisual. Estos recursos incorporan medidas destinadas a personas con necesidades específicas, como interpretación en lengua de signos, códigos QR con braille, audiodescripción y pictogramas.
Además, se han diseñado cinco rutas guiadas que se han materializado en 17 visitas con la participación de 344 personas, así como once talleres formativos, con 210 asistentes. Estas acciones han permitido acercar los resultados científicos a la ciudadanía y favorecer una valorización responsable del patrimonio dentro de la economía azul.
Los resultados ponen de manifiesto que la erosión costera no solo descubre vestigios, sino que también puede destruirlos de forma irreversible. La metodología ensayada por «Vestigium» permite identificar sectores prioritarios, mejorar la documentación rápida de los hallazgos y avanzar hacia una planificación costera más sensible al patrimonio. Su aplicación puede trasladarse a otros litorales sometidos a procesos similares de erosión y movilidad sedimentaria.



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