El Sindicato Médico Andaluz (SMA) amenaza con huelga indefinida ante la precariedad laboral y la falta de diálogo con las administraciones en busca de un Estatuto Marco. La organización sindical alerta en otra semana más de paros de la sobrecarga de trabajo, las horas extras mal remuneradas, la fuga masiva de profesionales hacia el sector privado o el extranjero y la necesidad urgente de mejorar las condiciones laborales del colectivo médico.
Rafael Ojeda, presidente del SMA, ha explicado en el programa ‹Llegó la Hora› de 101TV que la presión que reciben no es para dejar de convocar huelgas, sino para «convocar la huelga indefinida». Subrayó que los médicos no sienten cansancio, sino un firme compromiso de seguir adelante frente a las adversas condiciones laborales, un malestar que amenaza la estabilidad de la sanidad pública.
Más del 40 % de los médicos en activo hacen huelga
En cuanto al seguimiento de las huelgas, Ojeda ha señalado lo siguiente: «Es difícil mantener seguimientos de huelga mucho más altos cuando llevamos semanas de huelga […] estamos en torno al 40 o 50 % mínimo de promedio de seguimiento de la huelga». Los datos varían según el hospital, siendo más altos en grandes centros y más bajos en atención primaria, lo que evidencia un descontento generalizado entre los profesionales.
El dirigente ha reconocido el efecto de las huelgas sobre la población: «Nosotros no estamos contentos por el perjuicio que supone para los pacientes, la suspensión de consultas y quirófanos. Es algo duro y terrible, pero el malestar es muy alto y la voluntad de seguir adelante también». La prioridad del colectivo es visibilizar la precariedad y exigir soluciones efectivas.
El presidente asegura que echa en falta ayuda por parte de las instituciones
«No hay diálogo con el ministerio… voluntad de diálogo sincera y efectiva ha habido muy poca por parte del ministerio», ha denunciado Ojeda. A pesar de declaraciones favorables, la respuesta real ha sido insuficiente, perpetuando la sensación de que los médicos siguen teniendo un papel secundario en la toma de decisiones del sistema sanitario español.
Ojeda ha recordado que desde la creación del sistema sanitario hace cuatro décadas, la capacidad de negociación de los médicos ha sido limitada, generando explotación laboral: «Todas las administraciones nos reconocen que nuestras condiciones laborales son diferentes de las de otras categorías». También ha destacado la necesidad de regulación para evitar abusos en guardias y horas extras mal remuneradas.
El intento de desmontar mitos
«Hay mucho mito por la idea de ser un colectivo privilegiado, cuando en realidad son los que peores condiciones laborales tienen», ha manifestado Ojeda. Los prejuicios se basan en estereotipos políticos, pero la lucha del colectivo carece de carácter partidista, con conflictos tanto en gobiernos del PP en Andalucía como del PSOE en el Gobierno central en Madrid.
El presidente ha concluido que su organización actúa prácticamente en solitario: «A las administraciones también les interesa un colectivo médico con una capacidad negociadora devaluada porque así es más fácil obligarles a hacer horas extra mal pagadas». Según Ojeda, esta estrategia ha provocado la huida masiva de profesionales hacia el sector privado o el extranjero, dejando al sistema público debilitado.



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