El virus del Nilo Occidental avanza en la provincia de Sevilla de forma continúa. La Junta de Andalucía ha confirmado dos nuevos casos en las últimas horas, lo que ha elevado a 16 el número de contagios registrados durante esta temporada en la comunidad -con Sevilla como foco principal del virus-.
Los nuevos positivos fueron comunicados este lunes, otros dos casos leves detectados en Villamanrique de la Condesa y Coria del Río. Ambos municipios permanecerán en situación de alerta durante el resto de agosto, hasta los días 26 y 27, respectivamente. Las muestras fueron confirmadas por el laboratorio de referencia del Hospital Universitario Virgen del Rocío.
Con estas incorporaciones, el balance de la Junta ha situado en nueve los casos leves y cinco neuroinvasivos. El diagnóstico más grave hasta el momento es meningoencefalitis, una forma neuroinvasiva que aparece cuando el virus llega al sistema nervioso central -puede causar inflamación en el cerebro-.
19 municipios permanecen en alerta
La expansión del virus ha llevado a mantener a 19 municipios andaluces en situación de alerta. La mayor concentración se encuentra en Sevilla, donde están incluidos Almensilla, Aznalcázar, Bollullos de la Mitación, Castilblanco de los Arroyos, Constantina, Coria del Río, Dos Hermanas, Gelves, La Puebla del Río, Mairena del Aljarafe, Palomares del Río, San Juan de Aznalfarache, Sevilla y Villamanrique de la Condesa. También hay municipios en alerta en Jaén, Granada y Málaga.
La declaración de alerta obliga a reforzar la vigilancia entomológica, animal y humana, además de intensificar las actuaciones contra los mosquitos transmisores. Los ayuntamientos deben ampliar los tratamientos y controles no solo dentro de los núcleos urbanos, sino también en posibles focos de cría o refugios situados en un radio de hasta 1,5 kilómetros.
Qué es y cómo se transmite
La fiebre del Nilo es una zoonosis, una enfermedad transmitida por insectos – que poseen el Virus del Nilo Occidental- en los humanos. Las aves constituyen el principal hospedador y amplificador del virus -especialmente las silvestres y migratorias-. Por su parte, los caballos y los seres humanos se consideran hospedadores finales o accidentales, ya que normalmente no desarrollan viremias suficientes para perpetuar el ciclo epidemiológico, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Para padecer este virus se tiene que producir una picadura de un mosquito, pero una vez contagiado esa persona no puede transmitirlo a otra -excepto mediante transfusiones, trasplantes o placenta. Los casos aumentan en verano porque el insecto transmisor está activo durante estos meses. El periodo de incubación es de 3 a 15 días y un gran porcentaje de las infecciones son asintomáticas. En el caso de tener síntomas suelen ser leves y parecidos a los de una gripe.



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