El fin de la Verja de Gibraltar sitúa al Instituto Cervantes a las puertas de su reapertura. Tras el histórico acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido puesto en marcha este 15 de julio, la institución cultural ya tiene todo listo a nivel técnico, al menos así lo indica Francisco Oda, director del Instituto Cervantes en Dublín.
Oda confirma que es la aptitud de Luis García Montero, el director general del Instituto Cervantes y puntualiza que «el regreso del centro al Peñón depende ahora de la autorización formal del Gobierno de España».

Un salto cualitativo basado en la cooperación
Paco Oda destaca que este «día cero» abre una era donde la cooperación se antepone a las históricas disputas de soberanía. Desde la perspectiva de la Unión Europea, la reactivación del Cervantes se ve como un paso clave para corregir los desequilibrios económicos de la zona transfronteriza y dar un servicio directo a la ciudadanía.
«Desde un punto de vista técnico, nosotros estamos preparados. Solo hace falta la autorización del gobierno de España. Mejor momento no hay para ese anuncio, pero le corresponde a las altas instituciones del Estado tomar esa decisión». — Paco Oda, director del Instituto Cervantes de Dublín.
Cuatro décadas de diplomacia firme
Oda relata como la diplomacia española cumple 46 años (desde 1980) equilibrando la soberanía y la cooperación en el Peñón a través de diferentes etapas políticas como las que expuso Marcelino Oreja que «abrió las vías de negociación fronteriza en los años 80». Cómo «Abel Matutes y Josep Piqué: Plantearon fórmulas de cosoberanía y soberanía compartida» y recuerda que «Miguel Ángel Moratinos: impulsó el Acuerdo de Córdoba para priorizar la cooperación vecinal».
No duda al analizar que el actual acuerdo pone fin a una frontera física construida por el Reino Unido en 1909, una estructura ajena al Tratado de Utrecht original.
Un hito histórico y personal para la comarca
Para los habitantes de La Línea de la Concepción y de Gibraltar, el derribo de la Verja cierra un ciclo de 117 años de separación e incertidumbres. Atrás quedan los tiempos en que las familias se comunicaban con prismáticos y gritos desde ambos lados de la frontera los domingos.
Este avance cultural y social culmina también el trabajo de medios como Radio Gibraltar o Radio La Línea, y de periodistas históricos locales que durante décadas sembraron la concordia transfronteriza que hoy se empieza a recoger, «Me parece emocionante realmente poder vivir este momento histórico.», concluye.



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