Año tras año, cada verano es más caluroso que el anterior. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirmó que el verano de 2025 fue el más cálido desde que existen registros. De hecho, según el organismo, los veranos comienzan cada vez antes y las olas de calor son más largas e intensas. Ante este panorama, contar con un aire acondicionado, especialmente en las zonas del sur de España, ha pasado de ser un privilegio a convertirse en un bien de primera necesidad.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) explica que estos sistemas están compuestos por dos o más unidades, comunicadas eléctricamente, que, mediante diferentes tecnologías y modos de funcionamiento, se encargan de climatizar una o varias estancias.
Una vida más larga
Un buen mantenimiento puede marcar la diferencia entre que un equipo dure cinco años o quince e incluso más. Diversos fabricantes y empresas especializadas coinciden en que la ausencia de revisiones periódicas puede reducir de forma significativa la vida útil del aparato y favorecer averías prematuras, especialmente en componentes críticos como el compresor.
Asimismo, la falta de limpieza o un nivel insuficiente de gas refrigerante obligan al equipo a realizar un mayor esfuerzo para alcanzar la temperatura deseada. Esto se traduce en un incremento del consumo energético que termina reflejándose directamente en la factura de la luz.
Un profesional del área de distribución de una empresa especializada en suministros para instaladores recomienda limpiar los filtros de la unidad interior cada tres meses, la batería de la unidad exterior una vez al año y revisar las presiones del circuito frigorífico cada dos años.
Óptimo funcionamiento
Tomando como referencia los equipos tipo ‹split›, la unidad interior debe instalarse ligeramente separada del techo para garantizar una correcta circulación del aire y evitar problemas de funcionamiento. Además, la distancia recomendada entre la unidad interior y la exterior es de aproximadamente tres metros de tubería de cobre aislada.
En cuanto al uso por parte del consumidor, los fabricantes recomiendan fijar la temperatura en torno a los 24 ºC. Cada grado por debajo de esa cifra obliga al equipo a realizar un mayor esfuerzo y aumenta el consumo eléctrico. De hecho, ajustar el aire acondicionado a temperaturas de 16 o 18 ºC dispara el gasto energético sin que ello suponga un enfriamiento mucho más rápido de la estancia.
Tipos de máquinas
No todos los equipos de aire acondicionado son iguales. Existen diferentes sistemas diseñados para cubrir necesidades muy distintas, desde climatizar un salón hasta refrigerar una nave industrial o el comedor de un restaurante.
Los ‹splits› están formados por dos unidades: la interior, encargada de absorber el calor de la habitación, y la exterior, donde se encuentra el compresor, que expulsa ese calor al exterior. Este tipo de instalación permite mantener la temperatura deseada en una única estancia y dirigir el flujo de aire mediante las lamas orientables de la unidad interior.
Las instalaciones por conductos, por su parte, funcionan de manera similar, aunque permiten climatizar varias o incluso todas las estancias de una vivienda.
Además de las dos unidades principales, incorporan una red de conductos, normalmente de fibra de vidrio, que distribuye el aire climatizado a las diferentes habitaciones a través de rejillas. Su precio y el coste de la instalación son superiores a los de un equipo tipo ‹split›, pero ofrecen una climatización más uniforme y discreta.
A este sistema también se le puede incorporar un sistema de zonificación, que permite establecer temperaturas diferentes en cada estancia o cerrar aquellas habitaciones que no se utilizan, contribuyendo así al ahorro energético.
En definitiva, existe un equipo adaptado a cada necesidad: desde los ‹cassettes›, habituales en oficinas y locales comerciales, hasta los equipos suelo-techo, pensados para climatizar grandes superficies como naves industriales. A ellos se suman los aires acondicionados portátiles, conocidos popularmente como ‹pingüinos›, cuya demanda se dispara cada verano hasta agotar existencias en muchas grandes superficies, según explican los profesionales del sector.
El mundo de la climatización es amplio y complejo. Aspectos como la normativa, las obligaciones legales de los instaladores o los distintos tipos de instalaciones según su potencia merecen un análisis específico. Sin embargo, conocer unas nociones básicas sobre el mantenimiento, el uso adecuado y las características de cada sistema puede marcar una gran diferencia tanto en el confort como en el consumo energético y la vida útil del equipo.



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