Juan Manuel Gutiérrez Cruz, hermano mayor de la Cofradía del Prendimiento y María Santísima del Gran Perdón, ha fallecido este viernes a los 62 años. Presidía la hermandad capuchinera desde 2021 y había sido reelegido en julio de 2025 para continuar en el cargo hasta el verano de 2029.
En este segundo mandato, Gutiérrez había incorporado a su equipo como tenientes de hermano mayor a Salvador Pozo y Jaime Gallego, ambos ex hermanos mayores de la corporación, con la idea de dar continuidad al trabajo de las juntas de gobierno anteriores.
Nacido en Málaga en 1964, Gutiérrez tenía una relación con la hermandad que venía de familia. Su padre había sido albacea de la cofradía, el cargo encargado de custodiar yc uidar el patrimonio y los enseres procesionales, una responsabilidad que la familia vivía como un honor.
Ese vínculo acabó llevando a Gutiérrez hasta la presidencia de la corporación, ligada al barrio de Capuchinos desde que se reorganizó en 1948.Durante su etapa al frente de la hermandad, Gutiérrez impulsó sobre todo el trabajo social.
Su trabajo al frente de la cofradía
Bajo su dirección, la cofradía puso en marcha iniciativas junto a Cáritas Parroquial, laFundación Corinto, las Hermanas Clarisas y la Asociación Española Contra el Cáncer,dirigidas a los colectivos más vulnerables del entorno.También apostó por el patrimonio de la corporación: promovió la realización de nuevosenseres para las salidas procesionales, encargó restauraciones en los tronos de los titularesy reforzó el grupo joven de la hermandad, pensado para asegurar el relevo generacional.
La Cofradía del Prendimiento se fundó en 1925 y quedó completamente destruida durante la Quema de Conventos de 1931. No se reorganizó hasta 1948. Desde entonces procesiona cada Domingo de Ramos, representando el momento en que Judas traiciona a Jesús. Gutiérrez no llegó a completar este segundo mandato.
La capilla ardiente
La capilla ardiente se ha instalado en la tanatosala 1 del Parque Cementerio de San Gabriel, donde está previsto que la cremación tenga lugar este domingo a las ocho de la mañana.
Su muerte deja a la hermandad capuchinera sin uno de sus principales impulsores en un momento en que acababa de renovar su proyecto para los próximos cuatro años. Corresponderá ahora a la junta de gobierno decidir cómo continuar con los planes que Gutiérrez había puesto en marcha.



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