Ya han pasado 33 años desde la última vez que un Papa visitó Andalucía. Juan Pablo II realizó un viaje por España en el año 1993, en el que fue uno de los desplazamientos más relevantes del pontificado en el país y se desarrolló entre el 12 y el 17 de junio. La visita incluyó distintos puntos de Andalucía y Madrid, con actos religiosos de gran magnitud y una agenda centrada en el Congreso Eucarístico Internacional, la evangelización de América y encuentros con fieles en la capital.
«Que todo el mundo sea rociero»
Uno de los puntos álgidos de la visita de Juan Pablo II fue su paso por la aldea de El Rocío, en Almonte (Huelva), y fue también uno de los momentos más significativos en la historia reciente de esta devoción mariana. Aquella jornada de 1993, el pontífice oró ante la Virgen del Rocío y dejó un mensaje que aún hoy se recuerda: «Que todo el mundo sea rociero».
La presencia del Papa supuso un importante respaldo institucional y religioso a la romería del Rocío, que hasta entonces era percibida por parte de la sociedad española principalmente como una celebración de carácter popular y festivo. Su visita contribuyó a reforzar su dimensión espiritual y su papel dentro de la Iglesia.
Un viaje en helicópero hasta La Rábida para después ir hasta El Rocío
El 14 de junio de 1993, Juan Pablo II llegó en helicóptero a la zona de La Rábida y posteriormente se trasladó hasta la aldea almonteña. Tras recorrer a pie parte del trayecto hasta el santuario, accedió al templo donde la Virgen del Rocío presidía el presbiterio. En ese momento se vivió uno de los instantes más destacados de la jornada, cuando el pontífice permaneció en oración ante la imagen de la Blanca Paloma en un clima de silencio generalizado en la marisma.
La misa de clausura en Sevilla contó con 600.000 espectadores
El principal eje de la visita fue la clausura del XLV Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Sevilla bajo el lema «Cristo, luz de los pueblos». Este encuentro, desarrollado entre el 7 y el 13 de junio de 1993, reunió a participantes de más de 80 países y contó con una amplia programación litúrgica en la ciudad, con adoraciones, celebraciones eucarísticas y actos multitudinarios. Uno de los momentos más destacados del congreso fue la misa de clausura, conocida como Statio Orbis, presidida por Juan Pablo II, en la que participaron alrededor de 600.000 personas.
Uno de los acontecimientos religiosos más relevantes de la década
La organización del viaje estuvo estrechamente vinculada a la estructura de la Iglesia en España y al desarrollo de grandes celebraciones religiosas que ya habían tenido antecedentes en la Expo 92 de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, en un periodo de gran proyección internacional para el país.
El recorrido de Juan Pablo II por Andalucía y Madrid en 1993 quedó posteriormente recogido como uno de los acontecimientos religiosos más relevantes de la década, tanto por su dimensión pastoral como por la participación multitudinaria en los distintos actos celebrados en varias ciudades españolas.



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