María Jesús Montero venía a Andalucía a rescatar el pueblo andaluz, pero su mensaje no ha calado en el electorado, como la propia candidata reconoció, «aceptamos el veredicto de las urnas y tomamos nota»
Montero, que emplazó a los próximos días la toma de decisiones en los órganos del partido, afirmó que «los andaluces nos han colocado en la oposición para que hagamos un trabajo con rigor». «Somos un partido que aprende y captamos el mensaje que nos dejan estas elecciones».
La candidata socialista afirma estar preparados para «empezar desde ya trabajar para volver a la Junta de Andalucía, empezando por las próximas convocatorias electorales».
Mas participación, menos porcentaje
Las noticias del aumento de participación abrió una puerta a la esperanza en el cuartel general socialista, aunque había quien no las tenía consigo.
Si bien es cierto que el PSOE ha mejorado los números en votos, ese aumento de la participación ha diluido completamente la única buena noticia.
El recuento, con cuenta gotas, se vivió con calma tensa. Nadie quería valorar el transcurso de una noche que obligaba a tener la respiración contenida, porque el suelo del PSOE en Andalucía estaba moviéndose.
La noche más oscura de los socialistas andaluces, con el peor resultado en escaños y en porcentaje de mascullaba desde la mitad del escrutinio.
Cuando la debacle se confirmó apareció la María Jesús Montero más serena de toda la campaña, con un discurso calmado y reflexivo, que ofreció un perfil más riguroso políticamente hablando. La
Pregunta es si empieza una nueva era en el PSOE andaluz asumiendo realmente un papel que pensaban que iba a ser pasajero.



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