¿Cómo nos comemos que en plena era de la PlayStation y las pantallas de última generación, un trozo de madera, unos tapones de corona y un garbanzo sigan levantando pasiones? Pues son. No es el momento de relativizar el poder de la nostalgia. Quienes peinan canas en la comarca campogibraltareña recuerdan las tardes de rodillas en la acera pintando el campo con tiza, pero este fin de semana en San Roque el asunto ha ido muy en serio.
El Pabellón de la Bahía se ha transformado en el epicentro nacional de la destreza dactilar con la disputa del XVI Open de Fútbolchapas Ciudad de San Roque, un torneo que es ya un referente absoluto en toda España.
La cita, organizada con el habitual tesón por el Club Fútbolchapas Campamento, ha logrado congregar a más de 60 jugadores llegados desde todos los rincones de la península. Desde Extremadura hasta Castilla-La Mancha, pasando por Madrid y las islas, las escuadras se han batido en duelo sobre los tableros en un fin de semana donde el control, el cálculo y la puntería se miden al milímetro.
Paula, Juanlu y el orgullo de Campamento
El torneo ha dejado un cuadro de campeones que demuestra que este deporte no entiende de edades ni de fronteras, y que la cantera viene pisando fuerte. En la categoría Infantil, la gloria se ha marchado para tierras madrileñas gracias al triunfo de Paula Matos, de Móstoles. En la modalidad de Parejas Senior, la compenetración perfecta la firmaron el tinerfeño Chapis y el cacereño Pedro Nieto, adjudicándose un título muy reñido.
El plato fuerte llegó con el cuadro Individual, un torneo de alta tensión que sentó en los tapetes a 49 especialistas. El gato al agua se lo llevó el madrileño Juanlu Jiménez tras una final de infarto donde derrotó al jugador local Pablo Casas, del Fútbolchapas Campamento, que rozó la gloria y dejó el pabellón de la comarca en lo más alto.
Un escaparate para San Roque
A pie de pista, el concejal de Deportes, Fernando Vega, y uno de los motores de la organización, Ángel Ruiz, coincidieron en el éxito rotundo de una cita que no solo alimenta la competición, sino que sirve de escaparate turístico para el municipio. Apoyar estas disciplinas singulares es apostar por la identidad.
El open se cierra con las vitrinas llenas y la certeza de que, mientras haya un dedo dispuesto a golpear un tapón y un club como el de Campamento empujando detrás, el fútbolchapas seguirá demostrando que las tradiciones más sencillas son, a veces, las más difíciles de imitar.



Síguenos en redes




