Una vez más el engaño basado en la confianza provoca un presunto delito de estafa por medio de la manipulación a una persona de la tercera edad.
La investigación policial determinó que la detenida conoció a la víctima a través de un servicio asistencial. A partir de ese momento, construyó una relación de estrecha confianza con la anciana para solicitarle ayuda económica de forma recurrente.
En un primer momento, la presunta autora alegó sufrir problemas de salud graves, solicitando dinero para supuestos tratamientos médicos, trámites administrativos y traslados en ambulancia. Más adelante, justificó los nuevos pagos afirmando que su hijo residía en Sudamérica y atravesaba una situación de extrema urgencia.
Para consolidar el engaño y evitar cualquier sospecha, la detenida llegó a dejar dos de sus tarjetas bancarias en el domicilio de la víctima con la excusa de no perderlas, reforzando así la sensación de confianza mutua. Además, aprovechando esa misma cercanía, acudió con la víctima a una notaría para formalizar un contrato privado de préstamo por valor de 22.000 euros, una maniobra con la que logró dotar a las continuas solicitudes de dinero de una falsa apariencia de legalidad.
La alerta saltó cuando el Banco Santander detectó una operativa financiera totalmente incompatible con el perfil habitual de la clienta, en el marco de un acuerdo con la Guardia Civil para proteger a personas vulnerables. La entidad denunció la situación a los especialistas de la Cibercomandancia que analizaron el rastro tecnológico y financiero de las 330 transferencias bancarias realizadas.
Tras coordinar las pesquisas con el Equipo de Policía Judicial de Chiclana de la Frontera, los agentes identificaron y detuvieron a la sospechosa, que ya ha ingresado en prisión provisional por orden del Juzgado de San Fernando.
Este éxito policial pone de manifiesto la relevancia de la Cibercomandancia, una unidad tecnológica de reciente creación que complementa y auxilia a las patrullas tradicionales en el ciberespacio durante las 24 horas del día. Su implantación digital permite a ciudadanos y entidades interponer denuncias telemáticas complejas de forma ágil.
Ante el incremento de estos delitos informáticos y de ingeniería social, las autoridades insisten en la necesidad absoluta de mantenerse alerta y desconfiar de peticiones económicas inusuales, promesas de ganancias rápidas o supuestas ofertas de empleo que llegan a través de redes sociales.



Síguenos en redes






