El Puerto de Santa María ha vuelto a registrar un suceso que ha despertado una profunda preocupación en el entorno vecinal. Varias dotaciones de la Policía Nacional, integradas en el Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de la comisaría local, han logrado arrestar a tres personas tras irrumpir por la fuerza en una propiedad privada.
El operativo se ha saldado con la detención de dos varones y una mujer, acusados de cometer un robo violento en una vivienda donde el propietario se encontraba descansando.
Gritos en mitad de la noche
Los hechos se desencadenaron en torno a las tres y media de la madrugada. Fue a esa hora cuando la tranquilidad de la calle Bajamar se vio rota por completo. Vecinos de la zona, alarmados al escuchar gritos de auxilio desgarradores que salían de un inmueble, decidieron llamar de inmediato a la sala del 091. La urgencia de la alerta movilizó a los radiopatrullas disponibles, que se presentaron en el lugar en cuestión de minutos para comprobar qué estaba ocurriendo.
Al llegar, los agentes pudieron entrevistarse con el residente de la vivienda. El hombre, visiblemente afectado por la situación, relató que se despertó sobresaltado al escuchar cómo llamaban con insistencia al timbre de su puerta. Al abrir, creyendo que podría tratarse de alguna emergencia legítima, fue abordado de forma súbita y agresiva por tres individuos que residen en el mismo barrio y a los que conocía perfectamente de vista.
Inmovilizado contra la pared
La agresión no tardó en escalar. Uno de los ladrones, el de mayor envergadura física, agarró fuertemente a la víctima y la estampó contra la pared para anular cualquier amago de defensa o resistencia. Con el dueño de la casa completamente retenido, los otros dos implicados se adentraron en las habitaciones con la clara intención de desvalijar el inmueble. En pocos minutos, revolvieron numerosos cajones y armarios buscando dinero en efectivo o cualquier artículo que tuviera valor de reventa.
A pesar del miedo y de la superioridad numérica de los asaltantes, la víctima no dejó de pedir socorro. La persistencia de sus gritos acabó por poner nerviosos a los ladrones, quienes temieron ser descubiertos y optaron por salir huyendo a pie del lugar, logrando llevarse consigo únicamente el teléfono móvil del agredido.
Un acoso que venía de lejos
Cuando los policías formalizaron la declaración, el caso tomó un cariz aún más grave. El afectado explicó que no era la primera vez que sufría un episodio de estas características por parte del mismo grupo de personas, las cuales ya habían entrado en su domicilio anteriormente con fines delictivos. Esta declaración fue refrendada por diversos testigos de las inmediaciones, que confirmaron a las patrullas el acoso constante al que este ciudadano estaba siendo sometido.
La captura de los sospechosos fue posible gracias a la pericia de uno de los indicativos policiales que prestaba servicio esa noche. Horas antes del robo, los agentes ya se habían percatado de la presencia de estas tres personas merodeando con actitud vigilante por las inmediaciones de la calle Bajamar. Con los datos recabados en la vivienda y las descripciones físicas obtenidas, la búsqueda se cerró con éxito en muy poco tiempo. Los arrestados pasaron a disposición judicial y la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de El Puerto de Santa María ha ordenado su ingreso inmediato en prisión provisional.
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