Un giro meteorológico radical ha sorprendido a los bañistas del litoral gaditano a mitad de la mañana de este jueves. La duración ha sido alrededor de un minuto pero ese racha, marcada por una llamativa nube tubular —conocida técnicamente como volutus o nube rodillo—, ha cruzado la costa levantando fuertes rachas de viento y provocando una bajada del termómetro de varios grados en pleno mediodía. El fenómeno, propio de las llamadas galernas de verano, dio paso a la normalidad tras unos minutos de desconcierto en la arena.
Sombrillas al agua y arena revuelta
El impacto de la «nube rodillo» incidió con especial virulencia en tres áreas clave del litoral de la Bahía de Cádiz y de la comarca de La Janda, donde el golpe de viento y arena generó momentos de gran incertidumbre.
En Chiclana de la Frontera (Playa de Sancti Petri y La Barrosa), el viento repentino levantó una densa cortina o «ola de arena» a ras de suelo. El vendaval hizo volar decenas de sombrillas, hamacas e incluso tablas de paddle surf que terminaron flotando mar adentro.
En la zona de San Fernando (Playa de Camposoto), los bañistas se vieron sorprendidos por un oscurecimiento súbito del cielo en cuestión de segundos. La agitación inmediata del mar y las fuertes rachas de viento forzaron la activación de los protocolos de seguridad para evacuar el agua.
En Cádiz Capital (Playa de La Caleta), una playa tradicionalmente resguardada de los vientos dominantes, el brusco giro y la aceleración de las rachas de aire causaron un desconcierto generalizado entre las familias que se encontraban en la arena.
En todos estos puntos, el calor sofocante del mediodía desapareció de golpe, sustituido por una masa de aire atlántica mucho más fresca y húmeda. La manga de viento se disipó en poco tiempo.
La explicación física tras el «rodillo»
En términos meteorológicos, el suceso responde al choque de dos masas de aire totalmente opuestas. La costa acumulaba horas de ambiente cálido y seco. Al entrar el aire atlántico, que es más frío y denso, este se metió por abajo y empujó el aire cálido hacia arriba de forma violenta.
Ese movimiento circular en las capas bajas de la atmósfera es el que moldea la nube en forma de tubo. La parte delantera de la nube empuja el aire hacia arriba, mientras que la trasera lo desploma, provocando el vendaval y la bajada térmica al tocar tierra.
El mito de las Mareas de Santiago
El episodio ha reavivado entre los locales el debate sobre las «Mareas de Santiago», vinculadas al 25 de julio. Los marineros suelen asociar estas fechas con temporales o cambios bruscos en el mar, aunque la ciencia aclara que son procesos independientes.
Las Mareas de Santiago son un fenómeno astronómico: mareas vivas causadas por la posición del Sol y la Luna a finales de julio. La galerna de hoy, en cambio, es puramente térmica. La confusión viene de que ambos procesos coinciden a la misma hora: el mediodía, que es cuando el sol calienta más la tierra, favoreciendo el viento, y cuando la pleamar de estos días es más alta.
Guía de seguridad: cómo actuar ante una galerna de verano
Aunque estas nubes rodillos pasan rápido, Protección Civil recuerda algunas pautas para evitar accidentes en jornadas playeras como la de hoy.
Cerrar las sombrillas rápido, es fundamental. Una sombrilla suelta con rachas de 50 km/h se convierte en un proyectil peligroso. Hay que plegarla a la primera señal de viento fuerte o si se ve llegar el muro de nubes.
Entre las propuestas de los profesionales es importante considerar que hay que salir del agua de inmediato. El poniente reinante cambia las corrientes de la superficie en un momento, complicando la vuelta a la orilla, sobre todo si se usan colchonetas, tablas de paddle surf o flotadores.
Además, si se levanta tormenta de arena, lo ideal es tumbarse de espaldas al viento para proteger los ojos y las vías respiratorias. Y por supuesto, en cualquier jornada playera, hacer caso a las banderas porque el color del aviso puede pasar de verde a rojo en minutos y es obligatorio, para los casos más complicados, seguir las indicaciones del personal de salvamento para desalojar la arena.



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