Poca o ninguna autocrítica en las filas socialistas. El PSOE de Andalucía defendió este lunes que ha alcanzado el principal «objetivo» que se había marcado para las elecciones andaluzas celebradas este domingo 17 de mayo: impedir que el presidente de la Junta y candidato del PP-A, Juanma Moreno, revalidara la mayoría absoluta obtenida en 2022.
Además, los socialistas descartaron cualquier posibilidad de abstenerse en una eventual sesión de investidura que permitiera gobernar al dirigente popular sin apoyo de Vox.
Balance de los resultados
Así lo expresó el secretario de Comunicación y director de campaña del PSOE-A, Fernando López Gil, durante una comparecencia en la sede regional del partido en Sevilla tras la reunión de la Comisión Ejecutiva Regional, convocada para analizar los resultados de los comicios en los que María Jesús Montero encabezó la candidatura socialista.
López Gil reconoció que el partido «no está contento» con el resultado electoral, después de perder dos escaños respecto a los 30 obtenidos en 2022, la que hasta ahora había sido la peor representación histórica del PSOE-A en el Parlamento andaluz. No obstante, subrayó que la formación logró «en términos objetivos» incrementar su número de votos en 59.388 sufragios gracias a una participación 8,7 puntos superior, y destacó especialmente que el PP-A haya perdido la mayoría absoluta.
La movilización del electorado
El dirigente socialista aseguró que el PSOE-A centró su estrategia en fomentar la participación ciudadana y en abordar «el tema que más preocupaba a la ciudadanía». A su juicio, el incremento de la participación ha sido decisivo para alcanzar «el primer logro» de la campaña socialista: «quitarle la mayoría absoluta» al PP-A, un objetivo que, según celebró, «podemos decir que se ha conseguido».
Asimismo, contrapuso la campaña socialista a la que atribuyó al PP-A, a la que calificó de «campaña destructora de personas» y «sucia». Frente a ello, reivindicó el trabajo del PSOE-A «a cada vivienda, a cada buzón» difundiendo su programa y el denominado ‘Plan Montero’, orientado a «rescatar los servicios públicos y transformarlos».
Un nuevo escenario político
López Gil sostuvo que la pérdida de la mayoría absoluta del PP-A «abre un escenario absolutamente nuevo en Andalucía» respecto a la legislatura anterior. También defendió que «el bloque de la derecha ha bajado» en representación parlamentaria y que sale «más débil que antes» de las elecciones.
En este contexto, consideró que ahora la principal incógnita es «quién o quiénes van a gobernar Andalucía y, en segundo lugar, en qué condiciones se va a producir ese gobierno».
Recordó además que Juanma Moreno había asegurado antes de los comicios que, si se daban las actuales circunstancias, gobernaría en minoría y «sin Vox en Andalucía», dejando fuera de la agenda del futuro Ejecutivo andaluz las prioridades políticas del partido de Santiago Abascal.
Sin embargo, señaló que «Vox ha dicho justo lo contrario», insistiendo en su intención de entrar en el Gobierno andaluz y convertir «la prioridad nacional» en «el eje vertebral de las acciones del gobierno de Andalucía».
Por ello, advirtió de que «alguno de los dos» tendrá «que traicionar su palabra y renunciar a lo que dijo a sus electores». Desde el PSOE-A observan «con mucha preocupación» la situación porque consideran que PP y Vox «van a formar de una manera u otra el Gobierno de Andalucía», continuando, según denunció, con políticas de privatización y de debilitamiento de los servicios públicos.
El PSOE-A rechaza abstenerse
Preguntado por la posibilidad de que el PSOE-A facilitara la investidura de Moreno mediante una abstención para evitar un pacto con Vox, López Gil fue tajante.
«No existe ninguna posibilidad que el Partido Socialista se abstenga para que gobierne un partido que se ha dedicado a destrozar la sanidad pública, y que tiene entre su eje prioritario de acción del Gobierno el desmantelamiento de todo lo público», afirmó en referencia al PP-A.
Insistió además en que «no existe ninguna opción de que el PSOE apoye en ningún sentido, por un voto a favor o por una abstención, que gobierne alguien que quiere destrozar lo público, especialmente la sanidad».
Durante la reunión de la Ejecutiva regional, explicó, intervino también María Jesús Montero, quien realizó «un alegato en defensa del trabajo» desarrollado por el partido durante la campaña y animó a comenzar «desde hoy» a trabajar para «recuperar el Gobierno» andaluz dentro de cuatro años.
Objetivo: construir una alternativa
López Gil aseguró que el PSOE-A ejercerá en la nueva legislatura como «la voz de la alternativa muy mayoritaria del Parlamento» y como «la única» fuerza capaz de construir una alternativa de gobierno que genere ilusión de cara a futuras elecciones municipales y generales.
El dirigente socialista opinó igualmente que Juanma Moreno «sale muy debilitado» y «muy desacreditado» de estos comicios, asegurando que Andalucía pasa «de la ‘Vía Andaluza’ que defendía a la ‘Vía Abascal’».
Aunque reconoció que al PSOE-A le habría gustado incrementar su representación parlamentaria, valoró positivamente «el trabajo realizado» pese a afrontar «un reto muy difícil».
Además, anunció la próxima convocatoria del Comité Director del PSOE-A para preparar las elecciones municipales de 2027, con el objetivo de «recuperar» alcaldías perdidas, y para analizar junto a la militancia los resultados del 17-M.
Montero y la dirección federal
Por otro lado, López Gil defendió como «algo positivo» que María Jesús Montero compatibilice la Secretaría General del PSOE-A con la Vicesecretaría General del PSOE federal.
También sostuvo que, si un partido que ha obtenido «una ventaja de 20 parlamentarios al siguiente partido de izquierda» necesita renovarse, el resto de fuerzas progresistas «tendrían que hacer muchas más cosas».
La subida de Adelante Andalucía
Respecto al crecimiento de Adelante Andalucía, que ha pasado de dos a ocho escaños, López Gil consideró que «siempre ha existido una izquierda andaluza con presencia importante en el Parlamento».
A su juicio, el ascenso de la formación liderada por José Ignacio García responde principalmente a «un trasvase de votos» entre Adelante Andalucía y la coalición Por Andalucía, integrada por Podemos, IU y Sumar, entre otras fuerzas.
Además, opinó que Adelante Andalucía se ha visto favorecida por no formar parte del Gobierno central y por haber sabido «capitalizar» el apoyo de una parte del electorado joven atraída por esas siglas.



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