Las urnas han hablado y han deparado un escenario difuso, con una victoria insuficiente del PP y la llave del gobierno en manos de Vox. El descalabro del PSOE, pese a la incursión de Adelante Andalucía, dejan en el posible pacto de las derechas el futuro de la Junta. Comienza ahora un proceso don distintos pasos y un calendario bien definido antes de una hipotética repetición de los comicios.
La primera fecha clave asoma en el horizonte. Una vez repartidos los 109 escaños, se debe constituir el nuevo Parlamento dentro de los 25 días hábiles posteriores a este 17 de mayo. Esta sesión constitutiva ya quedó fijada en el mismo límite del plazo, el próximo 11 de junio.
A ello le ha de seguir la celebración del Pleno de Investidura. Aquí entran en juego los posibles pactos. El nuevo presidente del Parlamento deberá mantener reuniones con los distintos grupos políticos con el objetivo de proponer un candidato a la Presidencia de la Junta.
Dado que ninguna formación ha logrado la mayoría absoluta, los partidos deberán alcanzar un acuerdo que permita el respaldo suficiente del Parlamento al candidato propuesto. Esto son, al menos, 55 votos, lo que sitúa la atención en la posible coalición entre PP y Vox.
En caso de que esta primera votación no se resuelva con dicha mayoría absoluta, el devenir desembocará en un segundo sufragio. Tendrá lugar tan solo 48 horas después y, a diferencia del anterior, el candidato propuesto no necesitará esos 55 apoyos, sino que le resultaría suficiente obtener una mayoría simple.
Repetición de las elecciones
Si el candidato propuesto logra los 55 respaldos en la primera votación o más síes que noes en la segunda, el Rey le nombrará nuevo presidente de la Junta de Andalucía y tomará posesión en los cinco días siguientes. Posteriormente, se designarán los consejeros y se formará definitivamente el Gobierno autonómico, que se conocería hacia finales de junio o en julio.
En caso de que el candidato propuesto no lograra los apoyos suficientes en el Parlamento en un plazo de dos meses desde la primera votación, este se disolvería automáticamente. Conllevaría la repetición de la convocatoria de elecciones, que serían fijadas al final del verano. Un escenario que, hasta ahora, no se ha dado en la historia de la autonomía andaluza.



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