Las divas como Mónica Naranjo nunca pasan de moda. Así lo demostró ante la atenta mirada de miles de malagueños reunidos en la Plaza de Toros de La Malagueta. Fue además el broche de oro perfecto para la sexta edición del 101 Music Festival Costa del Sol, que cierra el telón después de reunir a grandes artistas y grupos musicales, así como a los mejores cómicos del país.
El público llenó la emblemática plaza malagueña para ser testigo de la grandeza de la cantante catalana. Grandes nombres de la música como Vanesa Martin y Pastora Soler tampoco quisieron faltar a la cita, sorprendiendo a los asistentes que las vieron desde el ruedo.
El concierto empezó con puntualidad. Una breve proyección sirvió como repaso a más de tres décadas sobre los escenarios, resumidos de la mejor forma posible en la gira Greatest Hits Concerts ‘26. La emoción contenida se liberó cuando apareció Mónica Naranjo, abriendo el espectáculo con ‘Fama’ y ‘Entender el amor’. Tras saludar a los asistentes, continuó con ‘Solo se vive una vez’ y ‘Doble corazón’.
La diva catalana planeó un show completo y variado, con éxitos de toda su carrera intercalados con interludios de coristas y bailarines que danzaban al ritmo de los singles que no han podido entrar en el repertorio de forma íntegra. Tras cada alto en el camino, la cantante regresaba con un nuevo vestido, llegando a vestir hasta cuatro de exquisita belleza.
Pasión y energía liderados por una voz prodigiosa
El calor de la última noche de julio no detuvo a Mónica Naranjo, que entregó todo de sí para interpretar todo el repertorio con su fuerza vocal, su esencia y su manera única de dominar el escenario. También se tomó su tiempo para hablar con el público e incluso firmar álbumes y otros objetos de las personas ubicadas en la primera fila.
La nota más emotiva llegó tras interpretar ‘Desátame’, una de sus canciones más reconocidas. Rindió tributo a su difunto hermano, para después revelar que un mes después de la trágica pérdida, su hermana quedó embarazada. Por ello, dedicó ‘Empiezo a recordarte’ a su sobrino, que estaba presente entre el público de La Malagueta.
Hubo espacio para singles más recientes como ‘Puzzles’ y ‘Por un like’, pero el momento cumbre llegó con ‘Sobreviviré’, el buque insignia de su repertorio. Miles de voces corearon la letra al unísono junto a la artista catalana, totalmente entregada a su público.
Tras casi dos horas de concierto, el último bloque cerró con ‘Las campanas del amor’, ‘No voy a llorar’, ‘Chicas malas’ y ‘Sacrificio’. Terminó así la última gran noche del 101 Music Festival Costa del Sol, con una demostración de poderío, personalidad y prodigio vocal. Mónica Naranjo demostró por qué sigue en plena forma y por qué ha sido capaz de marcar a varias generaciones.



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