Carlos Alcaraz volverá a competir en el US Open. El tenista español confirmó este jueves su presencia en el último Grand Slam del año, poniendo fin a cuatro meses de ausencia provocados por una lesión en la muñeca derecha que le obligó a frenar su temporada desde el torneo de Barcelona.
«Here we go», escribió el jugador en sus redes sociales junto a una imagen del logotipo del Abierto de Estados Unidos. Con ese breve mensaje despejó las dudas sobre su participación en el torneo neoyorquino, que se celebrará entre el 30 de agosto y el 13 de septiembre.
A sus 23 años, Alcaraz afronta así el tramo final de una recuperación que se prolongó más de lo inicialmente previsto. La dolencia le apartó de la competición después de su debut en Barcelona, donde se impuso a Otto Virtanen el 14 de abril. Desde entonces, tuvo que renunciar al resto de la gira de tierra batida y tampoco pudo regresar a tiempo para la temporada de hierba.
La situación llegó a generar incertidumbre durante el verano. El español no participó en Montreal ni en Cincinnati, dos citas importantes de la preparación sobre pista rápida, mientras aumentaban las dudas sobre sus posibilidades de llegar en condiciones al torneo estadounidense.
En los últimos días, sin embargo, el panorama cambió. Alcaraz ha intensificado sus entrenamientos en Murcia y ha compartido pista con Holger Rune, una exigente prueba para comprobar la respuesta de su muñeca ante un jugador de primer nivel. Las imágenes de esas sesiones mostraron al murciano golpeando con intensidad creciente y aumentando progresivamente la carga de trabajo, incluido el servicio.
Su regreso se producirá además en un escenario especialmente significativo. Alcaraz levantó en Nueva York el primer Grand Slam de su carrera en 2022, triunfo que le convirtió también en el número uno más joven de la historia. El pasado año volvió a coronarse en Flushing Meadows tras derrotar a Jannik Sinner en la final.
El español llega a esta edición con siete grandes en su palmarés, después de añadir el Open de Australia a principios de 2026. También conquistó el torneo de Doha antes de que la lesión interrumpiera su calendario.
Un posible nuevo encuentro con Sinner en Nueva York
Ahora tendrá por delante el desafío de recuperar sensaciones y ritmo competitivo en una superficie que exige máxima intensidad desde las primeras rondas. Su vuelta también supone una buena noticia para el circuito y, especialmente, para una rivalidad con Sinner que se ha convertido en uno de los grandes atractivos del tenis mundial.
El italiano, que tampoco compitió en Canadá ni en Cincinnati, ha lamentado durante las últimas semanas la ausencia de su amigo y rival. Si ambos superan cualquier contratiempo físico y avanzan en el cuadro, Nueva York podría convertirse de nuevo en el escenario de otro capítulo de una pugna que está marcando el presente y el futuro de este deporte.


Síguenos en redes








