Seguro que estando en su bloque de vecinos han escuchado a un niño por el patio cantar «¡oooeee oé, ultra!». O han visto a un par de chavales por la calle dar brincos cantando «es la vida loca, Rosaleda y Roca». Si no son aficionados al Málaga CF, no visitan el estadio de Martiricos o, directamente, no han pisado en la capital de la Costa del Sol en los últimos meses es la única excusa que tienen para no conocer el cántico de ‹Rosaleda y Roca›.
Es la canción que ha sustituido a ‹La gitana› que tanto se popularizó en la versión malaguista y en otros estadios españoles. Es un canto tribal que dice algo así como «ohh, alé alé ¡ultra! Es la vida loca, Rosaleda y Roca. Es mi obsesión, verte campeón, oh, alé alé ¡ultra!». La clave está en el momento de parón entre el «alé alé» y el «ultra» que entonan todas las voces y retumba.
Con esa capacidad que tienen los estadios para viralizar canciones, la sintonía del sueño por ascender a Primera ya la cantan de niños a mayores como se puede ver en los recibimientos o esta misma noche a la salida del estadio con la final del playoff de ascenso en el bolsillo.
Una canción que remite a las gradas marroquíes
Pero, ¿de dónde viene la canción? Hasta ahora la pista lleva hasta Marruecos y, más concretamente, a la grada del Raja Casablanca, un histórico del campeonato del país alauíta. Los hinchas de este equipo conocidos como Curva Sud hacen este cántico con una letra bastante más de dos rombos (propio de los grupos ultras) y la hacen con coreografía incluida.
Cabe recordar que el fútbol marroquí se caracteriza también por una pasión en los estadios próxima al estilo balcánico o a los barrabravas de Argentina, donde no se deja animar y donde los sonidos de viento y metal de los instrumentos son constantes, además del colorido siempre presente. En Málaga se ha tenido el acierto de cambiar el «curva» por «ultra».
Los grupos de animación del Málaga CF han tenido el acierto de rebuscar un cántico que por ahora en España parece que es una cosa propia de la capital de la Costa del Sol. Y que mete además referencias de lugares propios de la entidad blanquiazul como La Rosaleda y la zona de La Roca, cerca del estadio, donde se reúnen los aficionados durante las previas y los postpartidos. Y cuya letra dice lo siguiente:
«Oh alé alé. Es la vida loca, Rosaleda y Roca
Es mi obsesión, verte campeón. Oh alé alé. ¡Ultra!»



Síguenos en redes
