Él describe lo que hace como una «locura» y para hacerlo «hay que estar loco». Se hace conocer como Sete Fernández y es un aficionado que sigue a la selección española por todo el mundo. Ahora se encuentra en Estados Unidos y no se ha perdido ningún encuentro de los de Luis de La Fuente hasta la fecha, sumando más de 34 encuentros consecutivos. Este aficionado reconoce su hazaña como «un récord personal», ya que ha estado con el equipo en todos y cada uno de los lugares donde ha jugado desde el año 2004.
Sete es natural de la ciudad de Málaga y siente mucho arraigo por su tierra: «Llevar la esencia malagueña por todos los sitios del mundo me hace estar súper orgulloso de ello». Toda esta historia de ir a ver partidos de España por todas las partes del mundo comenzó con su pasión por su equipo, el Alhaurino.
«Yo empecé a hacer esto con 18 años y todo fue porque un día animando al Alhaurino, en los play-off de ascenso a 2ª B, nos pusimos allí a animarle con trompetas y tambores, y por eso estoy siguiendo a España con la trompeta a todos los sitios a los que va», explica. Además, aclara que únicamente sigue los partidos del equipo malagueño y nacional, no le interesa ninguno más.
El primer viaje del aficionado malagueño fue la Eurocopa de 2004 en Portugal. La travesía estaba compuesta por él con la trompeta y su amigo con el tambor. Sete, con una sonrisa en la cara, recuerda: «nos lo pasamos muy bien y nos gustó tanto que sabíamos que teníamos que repetir».
Tras la buena experiencia en tierras lusas, dos años después decidieron ir al Mundial de Alemania, donde dice que tocó la trompeta «junto a Manolo el del Bombo» y que a partir de ahí «fue cuando empecé a hacerme conocido con la gente que viaja para ver a la selección»
En el inicio de sus locuras por ver los partidos de España no tenía los recursos suficientes para ver las competiciones en su totalidad y por ello no podía ver todos los encuentros. Ahora la historia ha cambiado y Sete, en caso de una hipotética final con el combinado hispano en ella, será «el único aficionado que ha visto a su selección durante 38 partidos sin perder». Dicho récord de imbatibilidad lo tiene Italia, con 37 choques sin conocer la derrota, y si España consigue la segunda estrella en este Mundial superará esta cifra.
Esta Copa del Mundo tiene una complejidad añadida y es que se juega en tres países distintos. «Este año es muchísimo más complicado que el resto, la gente no es consciente de las distancias que hay entre países y dentro de los propios países», argumenta. A pesar de ello, esto no fue un impedimento para Sete e hizo las mochilas para ir a ver a su país, aunque casi no llega al primer encuentro.
Aunque finalmente sí llegó a tiempo, Sete vivió una escena de película y tuvo que hacer auténticas carambolas para conseguir estar antes del pitido inicial ante Cabo Verde: «Yo salí de Málaga con una hora y media de retraso, hacía escala en Casablanca, tuvimos que recorrer toda la terminal del aeropuerto porque se nos escapaba el avión y llegamos; estaban cerrando las puertas, pegamos y nos abrieron.
Cuando volamos y llegamos a Miami, me llega un mensaje sobre que se me había cancelado el vuelo a Atlanta. Faltaban 10 horas para empezar el partido y no tenía vuelo; mi compañero y yo alquilamos un coche para ir, que se tardaba 10 horas justo, y llegamos justo antes de que pitara el árbitro al principio».
Otra cosa no, pero estar presente en todos los partidos de tu país en una Copa del Mundo es caro, y mucho más si se juega en tres territorios diferentes. Él explica la situación como si de un chicle se tratase: «tienes que estirarlo y que te dé para todos los partidos. Nosotros lo hemos planteado como si España llegase a la final y nos vamos quedando en moteles de carretera o en cualquier sitio por el camino».
También, para recortar gastos tienen que convivir con situación completamente fuera de lo normal como: «Dormir seis personas en una habitación de dos», haciendo gala del clásico ‘donde caben cinco caben seis’. Donde muchas personas verían incomodidad, locuras o cosas sin sentido, el malagueño siente que esto son «experiencias, locuras y si quieres vivirlo plenamente tiene que ser así».
El objetivo de Sete no es otro que animar a la gente y la afición española en los partidos, ya que antes reinaba la dispersión y «cada uno iba a su bola»: «Ahora la afición está muy bien organizada, al llevar tanto tiempo con la trompeta la gente me conoce y me sigue a mi para ir acorde con los cánticos».
No cabe ninguna duda que lo que está haciendo esta persona es de reconocer el mérito y esfuerzo que le pone, por ello el mismísimo Presidente de la Federación Española de Fútbol le dijo: «Chiquillo, no sabes lo que haces por la selección, estoy en el palco y nada más que se te escucha a ti con la trompeta en la grada, gracias a ti estamos teniendo esto también». Sobre ello, él comenta que es «un orgullo» que una persona como Rafael Louzán le dedique esas palabras.
El optimismo con el devenir de España en el Mundial por parte de Sete rebosa por todos los sitios y admite que no tiene «ninguna duda de que España va a ganar». Además, explica que está tan convencido de ello que tiene «el hotel sacado en Nueva York y el vuelo de vuelta desde New Jersey el día 19 a las 11 de la noche».
Sus últimas palabras fueron diciendo cuál sería su sueño: «Mi mayor sueño sería entrar en el autobús de la selección con la trompeta y llevar el ritmo de todo el día allí». Aunque también quiso dejar claro que no quiere ser más que nadie, ya que le gusta ser un aficionado más.



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