No todo fueron buenas noticias para el Málaga en el encuentro ante el Almería del pasado sábado, donde los blanquiazules consiguieron su ansiado ascenso a Primera División. En uno de los duelos defensivos del segundo tiempo, antes de adelantarse en el marcador, Diego Murillo chocó con un delantero almeriense en una desafortunada acción. El canterano se llevó rápidamente las manos a la rodilla y pidió el cambio con gestos evidentes de dolor y lágrimas en los ojos.
Tras ser sustituido, el central pareció haberse olvidado de la lesión con la euforia del ascenso, aunque nada más lejos de la realidad. Tras las pruebas realizadas, los servicios médicos del club confirman una lesión en el ligamento lateral interno y del menisco interno, aunque por suerte, evita la rotura del cruzado, una de las más temidas por todos los futbolistas -Álex Pastor, Ramón Enríquez o Haitam, tres de los últimos malaguistas en sufrirla-.
Pasará por quirófano este próximo martes
Por tanto, con este diagnóstico, el conjunto de Funes podrá contar en su planificación con el central para su próxima temporada en Primera, aunque como es evidente, tardará en reaparecer. Según indica el doctor Vicente De la Varga, cirujano experto en traumatología en Deportes Cope Málaga, el tiempo estimado de la recuperación oscila los dos o los cuatro meses, dependiendo en gran parte de cómo se encuentre el menisco.
El futbolista se someterá a una intervención quirúrgica consistente en una artroscopia el próximo martes 30 en el Hospital Quironsalud Málaga, donde se conocerá cuál ha sido finalmente el alcance de la rotura y cuándo podrá volver a estar junto a sus compañeros, siendo una pieza fundamental en el último tramo decisivo de la temporada.



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