El Parlamento de Andalucía celebrará el próximo 29 de junio el debate de investidura de Juanma Moreno como candidato a la Presidencia de la Junta, una sesión en la que el aspirante a dirigir el Gobierno autonómico presentará su programa y buscará el apoyo de la Cámara para ser investido.
La sesión arrancará a las 12.00 horas con el discurso del candidato, que tendrá un tiempo ilimitado para desgranar su programa político ante los diputados y solicitar formalmente la confianza del Parlamento.
El turno de los grupos parlamentarios
El debate continuará a partir de las 10.00 horas del día siguiente, el 30 de junio, cuando será el turno de los grupos parlamentarios. Los portavoces dispondrán de un máximo de media hora para intervenir y fijar la posición de sus formaciones ante la investidura.
El orden de participación irá de menor a mayor número de representantes en la Cámara. Así, abrirá el debate Por Andalucía, continuará con Adelante Andalucía, Vox, PSOE-A y, por último, PP-A.
Tras escuchar a los grupos, el candidato podrá responder a sus intervenciones con turnos de réplica de hasta diez minutos para cada portavoz. Además, Moreno podrá tomar la palabra en más ocasiones si lo solicita y tendrá la posibilidad de cerrar la sesión antes de la votación.
Votación pública y por llamamiento
El debate dará paso a la primera votación de investidura, que será pública y mediante llamamiento individual de los diputados. Los parlamentarios serán convocados por orden alfabético, aunque el inicio de la lista se decidirá mediante sorteo. Los últimos en votar serán los miembros del Consejo de Gobierno que tengan acta de diputado y los integrantes de la Mesa del Parlamento.
En esta primera votación, Moreno necesitará reunir la mayoría absoluta de la Cámara para ser investido presidente. Si no alcanza esa cifra, se celebrará una segunda votación 48 horas después, en la que solo necesitará mayoría simple para ser elegido, es decir, contar con más votos a favor que en contra.
Qué ocurre si fracasa la investidura
Si ningún candidato lograra la confianza del Parlamento en el plazo establecido, se abriría un escenario de nuevas propuestas de candidatura y, transcurridos dos meses desde la primera votación de investidura sin que haya presidente, se procedería a la disolución de la Cámara y a la convocatoria de nuevas elecciones.



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