Uno de los grandes sinsabores de España en este siglo tuvo lugar en 2004 cuando una Selección que venía de aquella decepción de Corea del Sur se pegó un bacatazo enorme en Portugal. Aquel desastre deportivo tuvo rostro: el de un Iñaki Sáez que fue el primer entrenador español en ganar un Mundial, el sub 20 con aquella generación de Xavi y Casillas que moldeó. Pero su saltó a la absoluta cogiendo el testigo de José Antonio Camacho fue infructuoso.
Curiosamente Iñaki Sáez fue fundamental para que Luis de la Fuente llegara a las categorías españolas de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Ambos con pasado en el Athletic Club y con filosofía de cantera en un organismo que dirigía entonces otro ‹león› como Ángel María Villar.
El fracaso de la Eurocopa 2004
Cuando Luis Rubiales nombró a De la Fuente tras la salida de Luis Enrique el nombre de Iñaki Sáez salió a la palestra. Quien más quien menos recordó aquella Eurocopa de 2004 en la que la Selección se estrelló contra la Portugal de un jovencísimo Cristiano Ronaldo y contra la Grecia de Otto Rehhagel que a la postre sería campeona contra todo pronóstico.
Aquel fracaso deportivo se centró mucho en Sáez y en su apuesta por jugadores como el extremo vasco Joseba Etxeberria que no dieron el salto de nivel que necesitaba aquella generación. Después vino Luis Aragonés con su filosofía ganadora y fue el revulsivo que necesitaba el fútbol de un país acostumbrado a que en la edad adulta todo se truncaba.
La venganza de Luis de la Fuente
Pero el valor de Iñaki Sáez y de los entrenadores de la que es probablemente la mejor cantera a nivel de selecciones es innegable. En este sentido, Luis de la Fuente que llegó ya cuestionado y con la diana puesta si no ganaba la Liga de las Naciones se ha cobrado su particular revancha ganando tres títulos más todo lo que logró antes con las categorías inferiores. El riojano es el Iñaki Sáez que sí fue.



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