Dieciséis años han transcurrido desde la imagen de Iker Casillas levantando la Copa del mundo hasta la ya eterna noche del 19 de julio. España ya tiene la segunda estrella y se convierte en la única bicampeona del mundo en el siglo XXI, una centuria en la que es la mejor selección del planeta, sin duda, con dos Mundiales, cuatro Eurocopas y una Liga de Naciones. Pero, ¿es de verdad España un país más unido o como se ha visto con los incendios y la crisis de Ceuta es todo la efusividad del momento?
Nadie dudaba de que había sido la mejor en el campo y visto lo visto también fuera de él. Por toda España se sucedían las celebraciones durante un mes de julio que ha sido festivo. La alegría bien llevada de un país que parece estar más unido como ya pasó en 2010 con celebraciones incluso por ciudades donde hace años la Selección estaba vetada, aunque con algunos incidentes.
Aunque las celebraciones han demostrado el nivel de civismo de todo un país, en la ciudad salmantina de Ciudad Rodrigo hubo que lamentar la muerte de un menor de 13 años. Fue el punto más trágico y desafortunado de los días en los que el rojo y amarillo recorrió la geografía española.
Alegría en España y cospiraciones en Argentina
Ya el lunes se desataba la fiesta por las calles de Madrid, dos millones de personas, recepciones oficiales en La Zarzuela y La Moncloa. Una generación de jugadores, la mayoría muy jóvenes, que están deslumbrando con su fútbol.
Mientras España celebraba extasiada por su segundo Mundial, en Argentina que hizo una lamentable final se han sucedido una serie de teorías estrambóticas como que la final estaba amañada. Aunque ha habido voces críticas incluso dentro de la selección albicelestes o de grandes deportistas argentinos con el nivel mostrado por sus jugadores dentro y fuera del césped, hay miles de argentinos que se resisten a aceptar la derrota y pedían hasta repetir la final.
Aunque más allá de estos tiempos raros y salvajes donde un Trump se quiere colar en la celebración o propone a su amigo Infantino para la ONU o donde los que golpean son los que dicen sentirse agredidos, a una gran mayoría de españoles nunca se le olvidará este mes de julio de 2026 en el que no solamente vibraron con los jugadores sino con Keyne, el Hermano de Lamine Yamal o aprendieron a decir «Oh Ferran».
Pero, ¿somos un país más unido?
La pregunta ahora es si la unión por la pelota es fruto de un momento puntual o si el éxito de las selecciones, la masculina, la femenina y las categorías inferiores, tendrá el efecto positivo de pegamento y de revulsivo para la economía para un país acostumbrado a estar siempre en los tomas y dacas de unos y otros.
Después de los éxitos de 2010 vino la parte más cruda del procés, España siguió sumida en una gravísima crisis económica y hubo otros acontecimientos que indican que la unión no suele ser para siempre. 16 años después parece que la vida no cambia aunque sí toca aprovechar mientras se pueda y seguir disfrutando de una Selección que en 2030 intentará volver a unir al país en su Mundial, en España



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