A Argentina le está costando digerir su derrota en la final del Mundial. Fue dominada de cabo a rabo por España y ni llegó a tirar a puerta. Sorprendió ver al equipo albiceleste lejos de su nivel mostrado en otras rondas, llegando a convertirse en el equipo más goleador. Las teorías conspiranoicas no tardarían en llegar y ahora se recogen peticiones para repetir el encuentro.
En la campaña señalan directamente al árbitro Slavko Vinčić y lo acusan de «corrupto»: «La reciente final entre Argentina y España fue empañada por la actuación polémica y corrupta del árbitro, quien, según pruebas de video, fue comprado para influenciar el resultado del partido».
«Pedimos a la FIFA que revise estos incidentes con seriedad y transparencia, y que considere repetir la final, esta vez sin la influencia de un árbitro corrupto. Es crucial que ingrese un árbitro imparcial y justo para que el resultado refleje verdaderamente el mérito de los equipos participantes», continúa la petición que tiene un ritmo de una nueva firma cada pocos segundos.
Evidentemente desde la FIFA consideran que fue un buen arbitraje y las acciones polémicas se centran de hecho en comportamientos agresivos en el equipo argentino al final del partido. El organismo ha abierto de hecho investigaciones sobre esos hechos.
Enzo Fernández fue expulsado por doble amarilla después de una agresiva entrada sobre Cubarsí. Más tarde el colegiado anularía un gol a Nico Williams en una acción protestada por el combinado español. La tangana se originó después de que Nahuel Molina le propinase un puñetazo e Eric García cuando corría cerca suya tras el pitido final. Este se giró para pedir explicaciones y apareció Paredes, que le cogió del cuello. Llegó a modo de ayuda Gavi y también fue tirado al suelo por Paredes.
Un árbitro polémico
En 2020 fue detenido en Bosnia y Herzegovina mientras se encontraba en un establecimiento investigado por las autoridades. Según las informaciones publicadas, en el inmueble se encontraban 9 mujeres y 26 hombres. Durante la intervención, los agentes incautaron 10.000 euros en efectivo, armas y una importante cantidad de cocaína. Quedó en libertad tras prestar declaración y nunca fue acusado de ningún delito, por lo que pudo seguir haciendo su trabajo.



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