Marruecos se ha convertido en la principal baza de Gianni Infantino para mantener su cargo al frente de la FIFA. El presidente del organismo que rige el fútbol, aunque lo niega, habría ofrecido al país magrebí albergar la final del Mundial 2030 a cambio de su respaldo en plena crisis, un movimiento que ha ocasionado todo un terremoto en todo el planeta balompédico y que tiene tras de sí una estrategia bien marcada por el actual presidente de la FIFA.
Todo se debe a una cuestión numérica dentro del sistema de sufragio del organismo internacional. Marruecos juega un papel trascendental en los intereses de Infantino porque pertenece a la segunda confederación con más votos de las que conforman la institución. 54 de los 211 totales proceden de África, tan solo uno menos de los que ostenta la UEFA, el organismo Europeo, en plena guerra con el presidente.
Por ello, Infantino comprende que llevar la final del Mundial a África le aseguraría un amplio apoyo para conservar el cargo. El presidente de la FIFA ya ha mostrado en varias ocasiones su gusto por Marruecos. Lo hizo al asegurar que, por celebrarse en dicho país, el Mundial de 2030 será «el mejor». Expuso que «los marroquíes están listos para recibir al mundo» y no dudó en zanjar con un «viva».
El reparto de los votos
También la propia Real Federación de Fútbol de Marruecos respaldó a Infantino en ocasiones anteriores. Tras el fracaso de su propuesta de vender el 20% de la filial comercial de la FIFA a inversores privados ligados a Donald Trump, emitió un comunicado oficial mediante el que elogió la idea y manifestó su apoyo al presidente de la FIFA por «priorizar la unidad del fútbol».
Con la entrega de la final del Mundial, Infantino pretende arañar los 54 votos africanos para hacer frente a los 55 de la UEFA, que pretende arrastrar al resto de confederaciones y hasta boicotear las competiciones internacionales. El reparto comprende 46 votos de Asia, 35 de la CONCACAF, once de Oceanía y diez de la Conmebol sudamericana. Toda una guerra mundial futbolística que sitúa a Marruecos en el eje, además en plena crisis migratoria en Ceuta.



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