La cooperativa malagueña Dcoop cerró el ejercicio 2025 con una facturación consolidada de 1.421 millones de euros, cifra que incluye las filiales españolas del grupo y refleja el peso real de una organización que opera en múltiples sectores del campo andaluz y nacional. Pese al volumen, el año no fue sencillo: la bajada generalizada de precios en productos como el aceite de oliva, la aceituna de mesa, el vino o los cereales lastró los resultados respecto al ejercicio anterior.
Así lo pusieron de manifiesto los socios y directivos de Dcoop durante la asamblea general celebrada este jueves, 25 de junio, en la que participaron más de 300 cooperativistas. En el encuentro se aprobaron las cuentas anuales del ejercicio y el informe de sostenibilidad, y se trazaron las líneas estratégicas para los próximos años.
El olivar, el motor
El olivar sigue siendo el corazón del negocio. Las secciones vinculadas a este cultivo —Aceite, Aceituna de mesa, Almazaras, Orujo y Valorización de Subproductos— generaron en conjunto 875,3 millones de euros, el 63% de la facturación total del Grupo. Solo la sección de Aceite aportó 723,1 millones, mientras que la de Aceituna de mesa sumó 140,8 millones.
El olivar representa el 63% de la facturación de Dcoop, con 875 millones de euros generados entre aceite, aceituna de mesa y otros derivados del cultivo en 2025
Un año duro en el campo
La climatología de 2025 castigó especialmente al sector agrícola. Una primavera con abundantes lluvias, un verano de calor extremo y un invierno con frío intenso y borrascas sucesivas afectaron de manera directa a las cosechas de los socios de Dcoop y, en consecuencia, a los volúmenes producidos. La sección de Vinos, por ejemplo, cerró el año con 100 millones de euros facturados, en una campaña en la que la vendimia quedó por debajo de la media histórica.
La sección de Suministros —que abastece a los cooperativistas de productos como carburante, semillas y fitosanitarios— fue la segunda en importancia por volumen de negocio, con 148,1 millones de euros, aunque registró un ligero retroceso respecto a 2024 motivado por la caída del precio medio del carburante.

Los frutos secos repuntan
Dentro de un contexto general de bajada, la sección de Frutos Secos —almendras y pistachos— fue la excepción positiva del ejercicio. Su facturación creció un 51,6% hasta los 56,3 millones de euros, impulsada tanto por el aumento de la cosecha de 2024 como por la subida sostenida de los precios a lo largo de todo 2025.
La sección de Frutos Secos fue la gran excepción positiva de Dcoop en 2025: su facturación creció un 51,6% hasta los 56,3 millones, gracias a una mejor cosecha y precios más altos
Nuevas secciones
Dcoop también amplió su estructura durante el ejercicio con la creación de dos nuevas secciones. En mayo de 2025 se puso en marcha la sección de Cítricos, integrada por varias cooperativas naranjeras del Valle del Guadalquivir y de Almería. Aunque comenzó a operar en los dos últimos meses del año y apenas facturó 2,9 millones de euros, la apuesta a medio plazo es ambiciosa: industrializar la producción de zumo mediante la compra de la fábrica de Zumos Palma en Palma del Río (Córdoba) y la adquisición de la marca Zumosol.
La segunda sección creada fue la de Almazaras, orientada a la molturación conjunta de aceite para reducir costes sin que las cooperativas miembro pierdan su autonomía. A las instalaciones ya en funcionamiento en Dos Hermanas (Sevilla) se suma la almazara inaugurada este junio en Pueblonuevo del Guadiana (Badajoz), mientras que ya se trabaja en una tercera en Jaén.
Exportaciones y sostenibilidad
A pesar de la caída en valor, Dcoop aumentó el volumen de sus exportaciones un 10,11%, con ventas al exterior que superaron los 697 millones de euros y alcanzaron los 278,9 millones de kilos, litros y unidades. La bajada de precios también se reflejó aquí: en términos económicos, las exportaciones cayeron un 23,75%.
En el plano de la sostenibilidad, la cooperativa lanzó el aceite de oliva virgen extra Dcoop Natura, con certificación Sustainably Grown de SCS Global Services, comercializado en botella de un litro fabricada con plástico 100% reciclado. Además, su planta procesadora de almendras en Villarrubia (Córdoba) obtuvo el certificado de residuo cero otorgado por SGS, que reconoce a las organizaciones que minimizan sus residuos y avanzan hacia la economía circular.



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