Después de la sentencia por el caso de las mascarillas, las reacciones de los protagonistas han llegado tres protagonista van llegando. El empresario Víctor de Aldama ha comunicado este miércoles a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo que acepta los trabajos de una año en beneficio para la comunidad para evitar la cárcel. Esta era una de las condiciones impuestas por el magistrado para evitarse ir a prisión por la sentencia del caso.
A Almada, le condenaron a 4 años y medio de cárcel mientras que a Ábalos fueron 24 y a Koldo 19. El empresario tenía la posibilidad de evitar la condena haciendo este tipo de trabajos y este miércoles mediante un comunicado expresó su «libre consentimiento, expreso, terminante y no condicionado a realizar trabajos de comunidad durante un año».
Una de las condiciones que le impuso el Supremo fue que el conseguidor del ‘caso Koldo’ no vuelva a delinquir durante los próximos cincos años, tiempo que dura la suspensión, y que hiciera un año de trabajos en beneficio de la comunidad. Además de presentar un informe al semestral de las actividades que realiza.
Aldama acata en su escrito al Supremo que estos trabajos comunitarios se puedan realizar «en las actividades de utilidad pública que se determinen en Administración, entidad pública o asociación de interés general en que se presten los servicios» y «en los términos impuestos en la sentencia ejecutoria».
Para poder hacer efectiva la suspensión de las penas privativas de libertad, el Supremo indicó el «requisito indispensable» del consentimiento del condenado a la realización de trabajos comunitarios.



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