El Gobierno se ha mostrado satisfecho con el operativo policial que ha trasladado a miles de migrantes este viernes al campamento instalado en el puerto de Ceuta. Desde Moncloa consideran que, a pesar de la complejidad, los servicios de seguridad han realizado una buena labor.
La operación se ha dado por finalizada alrededor de las 13.00 de este viernes, después de que los 1.700 migrantes que estaban acampados en las playas de Ceuta hayan abandonado el lugar. A pesar de este movimiento, según indican fuentes del Gobierno, todavía quedan entre 3.000 y 4.000 migrantes en las calles de la ciudad autónoma.
El traslado se realizó durante la primera hora de la mañana de este viernes, en una maniobra con mucha tensión, carreras de migrantes y cargas policiales para intentar controlar un operativo de estas características. Al ver las primeras patrullas, los migrantes comenzaron a correr para ser los primeros en llegar al puerto, pero los agentes no consiguieron controlarlos.
Una operación que nunca antes se había realizado
Nunca antes se había movido de manera simultánea a 1.700 migrantes, pero, aun así, ha funcionado, ha salido bien y han sido capaces de gestionarlo en unas horas, indican desde el Gobierno, satisfechos de que no haya habido actos de violencia. No obstante, el socio minoritario de la coalición, Sumar, ha criticado que los agentes cargaran para frenar a los migrantes.
El foco mediático de este operativo ha dificultado aún más su ejecución, indican las citadas fuentes, que admiten que había muchas más personas preparadas para llegar al puerto de las que permanecían en las playas durante los últimos días.
Todo el mundo sabía que se iba a llevar a cabo este viernes, después de que, en la víspera, la Audiencia Nacional levantase la prohibición temporal de instalar las carpas en el puerto. Esa circunstancia, apuntan, hizo que muchos migrantes bajasen de los montes y saliesen de las casas donde aguardan desde hace semanas ante un realojo inminente.
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