«Era como vivir una película». El alcalde de Urda, Manuel Galán, ha recordado este jueves las horas de angustia que vivió el municipio toledano tras el accidente ferroviario del miércoles. Una jornada marcada por la incertidumbre de quienes llegaban buscando a sus familiares sin saber si estaban heridos, habían sido trasladados a un hospital o se encontraban entre los fallecidos.
Ante la llegada de afectados y familiares, el Ayuntamiento puso sus recursos a disposición de los servicios de emergencia y preparó instalaciones municipales para atender a quienes necesitaban asistencia y acompañamiento en medio de la confusión.
La respuesta se organizó en dos pabellones. El de la piscina se habilitó como hospital de emergencia para realizar una primera valoración de los heridos leves, mientras que otro recinto acogió a los familiares y les proporcionó asistencia psicológica. Galán participó inicialmente en los preparativos y después se incorporó al centro de mando junto al presidente de Castilla-La Mancha y varios consejeros.
Iniciativa local
Pero la respuesta de Urda fue más allá de los dispositivos oficiales. Los vecinos comenzaron a llevar comida, agua y zumos a los pabellones, mientras comercios, establecimientos hosteleros y empresas de alimentación se sumaban a la iniciativa. También llegaron ofrecimientos de ayuda desde municipios cercanos.
«Desde los más pequeños del colegio a los más mayores, todo el mundo participó», ha destacado la concejala de Bienestar Social, Pilar Fernández, que ha agradecido la implicación de los vecinos. Galán, por su parte, ha puesto en valor la disposición de todo el municipio para acompañar a los viajeros y a sus familiares en uno de los momentos más difíciles de la tragedia.
Este jueves, sin embargo, todavía quedaban incógnitas por resolver. El alcalde ha señalado que «a primera hora no disponía de nuevos datos sobre las víctimas» y que «esperaba recibir información actualizada durante la reunión del centro de mando».




Síguenos en redes






