El euro vuelve a mirar hacia abajo frente al dólar. La moneda europea ha llegado a situarse en torno a los 1,11 dólares, sus niveles más bajos desde mayo de 2025, en una jornada marcada por dos decisiones que ponen el foco sobre el futuro económico de la eurozona: el mantenimiento de los tipos de interés y el anuncio de que Christine Lagarde abandonará anticipadamente la presidencia del Banco Central Europeo (BCE).
La entidad ha decidido mantener sin cambios el precio del dinero, con la tasa de depósito en el 2,5%, en un momento en el que las presiones inflacionistas y el encarecimiento de la energía vuelven a complicar las perspectivas económicas. Aunque el euro registró una ligera recuperación inicial tras conocerse la decisión, posteriormente volvió a debilitarse.
Movimiento institucional
A la incertidumbre monetaria se suma ahora el relevo en la cúpula de la institución. Lagarde ha comunicado este jueves que dejará el cargo el próximo 7 de febrero de 2027, varios meses antes de que concluya su mandato, previsto inicialmente para octubre de ese año.
Su salida abre una negociación decisiva para elegir a quien dirigirá el organismo responsable de la política monetaria de los países que comparten el euro.
Un español entre los candidatos
Entre los nombres que suenan para ocupar la presidencia figuran el neerlandés Klaas Knot, antiguo gobernador del banco central de Países Bajos, y el español Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España y actual director general del Banco de Pagos Internacionales. La renovación de la cúpula no se limitará, además, a la presidencia: las próximas vacantes en el Comité Ejecutivo obligarán a los gobiernos europeos a negociar un reparto de puestos en el que también pesarán los equilibrios políticos y nacionales.
Mientras tanto, el BCE afronta el desafío de contener la inflación sin agravar el deterioro de las condiciones financieras. Simon Dangoor, directivo de Goldman Sachs Asset Management, considera que el encarecimiento de la energía y las tensiones financieras, especialmente en Francia, están modificando el equilibrio de riesgos. La posibilidad de nuevas subidas de tipos sigue sobre la mesa, aunque dependerá de la evolución de los precios y de los próximos datos económicos.




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