Las derechas comienzan a afilar sus posiciones en precampaña electoral. Partido Popular y Vox tienen claro que no quieren posibles dudas sobre sus posturas en caso de que la suma electoral les diese una mayoría parlamentaria. En este sentido, Alberto Núñez Feijóo ha rechazado cualquier posible enfrentamiento con el grupo de Santiago Abascal. El líder popular ha defendido que la prioridad de ambas formaciones debe ser «propiciar un cambio político en España» y ha situado al Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios como sus «verdaderos adversarios».
En una entrevista en esRadio, el político gallego ha sido preguntado por la ausencia de ataques a la formación de Santiago Abascal durante la precampaña. Su respuesta ha apuntado a la necesidad de mantener una relación de respeto entre los dos partidos, pese a sus diferencias: «Vox no es nuestro enemigo ni nuestro adversario».
«Respeto y lealtad»
El dirigente popular ha reivindicado, además, la legitimidad de Vox como tercera fuerza política del país. A su juicio, cualquier intento de propiciar una alternativa al Ejecutivo actual debe partir del respeto a los resultados electorales y a la representación obtenida por cada formación. En esa línea, ha defendido que el PP debe ser «respetuoso y leal con Vox».
La fórmula que ha elegido para definir esa relación resume su planteamiento: «Ni cordón sanitario ni cordón umbilical». Feijóo ha precisado que Vox es un partido distinto al PP, con identidad propia, aunque ambos puedan compartir el objetivo de desalojar a Sánchez de La Moncloa. La declaración marca una posición de entendimiento sin plantear una integración entre las dos formaciones.
Experiencia como grado
De cara al 29-N, el presidente popular ha insistido en que su prioridad es conseguir los votos suficientes para gobernar y aplicar su programa con rapidez: «Un mayor respaldo parlamentario facilitaría esa tarea». También ha reivindicado la experiencia de gestión de su partido frente a Vox, al que ha recordado que todavía no ha gobernado a nivel nacional.
Con el grueso de la campaña electoral todavía por delante, su mensaje apunta a evitar que la competencia entre PP y Vox desplace el foco de su estrategia: concentrar sus críticas en el Gobierno y buscar una mayoría suficiente para gobernar.
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