La Princesa Leonor ha centrado su discurso en la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias 2026 en las inquietudes de su generación. Ante los premiados y el público reunido el 23 de octubre en el Teatro Campoamor de Oviedo, la heredera de la Corona reconoció que muchos jóvenes afrontan con «desencanto» un presente dominado por la «incertidumbre», en el que encontrar trabajo o acceder a una casa se ha vuelto difícil. Frente a ese panorama, reivindicó la «necesidad de confiar».
La intervención mantiene el hilo de sus discursos recientes, en los que ha abordado de forma recurrente los retos de quienes tienen su edad. Esta vez, Leonor de Borbón formuló en voz alta las dudas que, a su juicio, comparte la juventud española, y reconoció que lo hacía con «una mezcla de vértigo e ilusión».
«Los jóvenes nos hacemos preguntas», admitió la heredera ante los galardonados reunidos en el Teatro Campoamor de Oviedo
Cita a María Zambrano
Como punto de partida, la Princesa volvió la vista a la primera edición de los galardones, en 1981. Rescató el texto que José Ortega Spottorno leyó aquel año en representación de María Zambrano, premiada entonces mientras permanecía exiliada. La pensadora malagueña se dirigía al entonces príncipe Felipe, de 13 años, y hablaba de una «esperanza de una historia que se abre». Leonor explicó que había recuperado esas palabras para reflexionar «en lo que ofrece ante las preguntas que muchos nos hacemos hoy».
Las dudas de una generación
A continuación, desgranó los motivos de inquietud que percibe entre sus coetáneos: «Cómo mantener el entusiasmo en estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento y desigualdades, de conflictos, extremismos, populismos, guerras tecnológicas, híbridas, realidades líquidas, realpolitik, amenazas, incertidumbre, todo amplificado en las redes sociales… los números macroeconómicos y el coste de la vida».
Con todo, matizó que el momento presente es también de «esfuerzo y de trabajo callado de muchos, de perseguir la autenticidad frente a lo virtual, de debatir sobre el valor de la imperfección humana frente a la pretendida perfección de la máquina». Los Reyes y la Infanta Sofía escucharon atentos su intervención.
La Princesa aludió a la vivienda y al empleo: muchos jóvenes sienten «imposibilidad de planear una vida, tener un buen trabajo, una casa»
La heredera se preguntó igualmente cómo gestionar «semejante complejidad» y cómo asimilar «la velocidad y el desencanto, lo que muchos consideran falta de expectativas e imposibilidad de planear una vida, tener un buen trabajo, una casa…». Con esta referencia apuntaba a la crisis de acceso a la vivienda, uno de los asuntos que más debate ha generado en España este otoño y que ha motivado acampadas de protesta en diversas ciudades.
La necesidad de confiar
Ante ese diagnóstico, Leonor se definió «ni ilusa ni apocalíptica, ni cínica ni dramática» y apostó por la sinceridad para poner en valor la trayectoria de los premiados como motivo de confianza. «¿Son estos tiempos más oscuros que otros anteriores? ¿Tiene sentido venir cada año a Oviedo para agradecer a estas mujeres y estos hombres que se sientan hoy aquí, en este escenario, que tengan una vida y una obra que nos ayuda a confiar? Lo tiene», sostuvo.
La Princesa retomó además el verso de Joan Manuel Serrat que ya utilizó en 2024, cuando el cantautor recibió el Premio de las Artes: «hoy puede ser un gran día y mañana, también». «La invoco de nuevo, precisamente porque percibo cierto desaliento, quizá escepticismo, quizá indignación…», argumentó.
«Hoy puede ser un gran día y mañana, también»: Leonor volvió a recurrir al verso de Serrat que ya citó en 2024
Sumó a esa idea una reflexión del expresidente checo Václav Havel, también reconocido por la Fundación Princesa de Asturias, según la cual tener esperanza no equivale a estar convencido de un buen desenlace, sino a saber que ciertas causas tienen sentido y merecen ser defendidas ocurra lo que ocurra.
Para cerrar, eligió un verso del poeta francés Paul Valéry que Hayao Miyazaki, cofundador de Ghibli, convirtió en título de una de sus películas: «Así que sigo respondiéndome a mí misma: sí, tiene sentido honrar a estas mujeres y estos hombres. Y recordar ahora un verso de Paul Valéry que Miyazaki, uno de los fundadores de Ghibli, rescató en una de sus obras: ‘El viento se levanta… ¡Hay que intentar vivir!'».
El elogio a los premiados
Por tercer año seguido, la heredera asumió la semblanza de los galardonados en las ocho categorías. Horas antes había protagonizado, por primera vez sin la compañía de sus padres, la tradicional recepción a los premiados en el Hotel de la Reconquista.
Sobre el historiador Timothy Garton Ash, Premio de Ciencias Sociales, destacó que se ha ganado la etiqueta de «británico más europeo» y recomendó su obra porque «ayuda a comprender lo que sucede en Europa». Al novelista Julian Barnes, Premio de las Letras, le dedicó otra invitación a la lectura: «Háganlo si quieren reír, llorar, derrumbarse o entusiasmarse. Todo a la vez». Y añadió: «Ninguna IA podrá replicar la emoción que provoca su obra».
De Lionel Messi, Premio de los Deportes, ensalzó su «trayectoria irrepetible»
Para referirse a Studio Ghibli, Premio de Comunicación y Humanidades, recurrió a un recuerdo familiar: la Reina Letizia la llevó a ver ‘Ponyo en el acantilado’ con la Infanta Sofía, que con dos años acudía por primera vez a una sala de cine. «El cine educa», afirmó, «incluso cuando no se lo propone». Subrayó que las cintas del estudio japonés «muestran princesas guerreras y valientes» y transmiten respeto por el medio natural.
De Lionel Messi, Premio de los Deportes, ensalzó su «trayectoria irrepetible». Sobre Patti Smith, Premio de las Artes, señaló que al escuchar sus canciones ha creído «comprender el sentido que tiene reconocer la mirada inconformista de una artista integral cuya autenticidad y vida se refuerzan con la edad».
Completan la nómina de esta edición la astronauta Christina Koch, Premio de la Concordia; los científicos David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, Premio de Investigación Científica y Técnica, y la Bóveda Global de Semillas de Svalbard.
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