El Málaga se agarra a los goles de Adrián Niño para salir del descenso. El equipo es colista, pero las esperanzas pasan por el delantero, que ya suma cuatro tantos este curso. Ha marcado gol en los tres últimos partidos, unos registros que recuerdan a los que tuvo Sandro Ramírez en la 2016-17, donde lo hizo en dos ocasiones.
Niño ha anotado contra Espanyol, Real Sociedad y Alavés y acumula cuatro goles en 280 minutos, lo que hace un promedio de gol cada hora de partido aproximadamente. Para remontarse a la última vez que un jugador del Málaga marcó en tres partidos seguidos en Primera hay que irse hasta Sandro.
El canario hizo un gran año con 16 goles en 31 partidos entre Liga y Copa. Curiosamente el criado en La Masía marcó en tres encuentros consecutivos también en el mes de octubre y a estas alturas llevaba casi las mismas cifras que Niño (tres tantos).
No fue la única vez que encadenó una racha así, pues a final de temporada también lo hizo. De hecho fueron cuatro encuentros: Valencia, Granada, Sevilla y Celta, destacando un doblete ante los granadinos.
Niño está a un gol del máximo goleador en el último año del Málaga en Primera antes del descenso, donde Rolan anotó cinco. Las cifras de Sandro son muy ambiciosas, pero el Málaga necesita sus goles ante el bajo rendimiento de Larrubia y Chupete, dos jugadores que aportaron el curso pasado más de una treintena en el camino a la máxima categoría de los blanquiazules.
Por lo pronto Adrián Niño le ha ganado el sitio a Chupete, algo que Funes destacó tras el Alavés-Málaga dando méritos al gaditano: «Ocurre por mérito y no por demérito. Niño está haciendo las cosas muy bien. El otro día perdimos el eje con la doble punta. Decidimos que hoy iba a ser uno solo y que Niño fuera el titular. Está sensacional. Esta competencia ya estuvo el año pasado. Estas situaciones les llevarán a dar lo mejor de sí a cada uno»
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