La existencia o no de informes previos de los servicios de Inteligencia que pudieran anticipar el cruce masivo de la frontera del pasado 30 de julio ha abierto una brecha en el Gobierno, con dos versiones antagónicas que se cruzan. Y ni siquiera hubo tiempo para que se maduraran: en un mismo día, dos sentencias opuestas. Interior mantiene que no existió aviso del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), mientras que Defensa, en cambio, sostiene que sí actuó con antelación.
Los ministros Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles fueron los encargados de disparar con la cerbatana los dardos que se cruzaron. No es desconocida la tensa relación política entre ambos, aun dentro del mismo Ejecutivo. La capacidad de prever o no la explosión de la crisis migratoria en Ceuta, sin embargo, la ha explicitado en sendas intervenciones casi simultáneas.
Defensa sostiene que existió el aviso
De un lado, la ministra de Defensa, desde el Congreso de los Diputados, en una comparecencia en la Comisión de Defensa en la que, además, pidió perdón y sostuvo que el Gobierno llegó tarde, verso suelto dentro del discurso oficial. Manifestó de inicio su «agradecimiento» a las Fuerzas Armadas y su Servicio de Inteligencia, al CIFAS y al CNI. Fue entonces cuando reparó en este último organismo.
Operativamente, en Ceuta, nuestras Fuerzas Armadas, los servicios de Inteligencia y, obviamente, el CNI realizaron la labor que competencialmente les era exigible y que compartieron y analizaron con las Fuerzas de Seguridad del Estado
Extendió su gratitud «muy en particular a esos 25 miembros del CNI que tienen su destino secreto, pero que prestan sus servicios y desarrollan su misión en Ceuta, monitorizando a diario la situación en la zona desde múltiples perspectivas, relaciones con los países fronterizos, la situación geopolítica en el flanco sur, la actuación de las mafias organizadas, la utilización por estas de las redes, el auge e incremento del terrorismo yihadista y, obviamente, el desarrollo de la migración irregular». «El deber de secreto legalmente impuesto, que es una garantía para su actuación, opera muchas veces como una losa al impedir que se pueda dar publicidad a las actuaciones que realiza», preparó el terreno.
Después, soltó la cuerda del arco de golpe y lanzó la flecha. «Pero ello no puede ser un obstáculo para decir claramente que, operativamente, en Ceuta, nuestras Fuerzas Armadas, los Servicios de Inteligencia y, obviamente, el CNI, realizaron la labor que competencialmente les era y es exigible y que compartieron y analizaron con las Fuerzas de Seguridad del Estado y con el personal de la delegación del Gobierno», expuso.
Interior mantiene el discurso oficial: «No hubo ningún informe»
En Moncloa, sin embargo, era Marlaska quien se situaba frente al micrófono, serio el semblante y tajante el tono de su voz. La respuesta no fue menos rotunda: «No había ningún informe que atisbara que el día 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció», insistió, antes de apelar al «sentido común» y pedir que no se pusiera «en tela de juicio las dos premisas». «Tenemos unos excepcionales servicios de información y estoy convencido que en este caso han actuado perfectamente», defendió seguidamente.
No había ningún informe que atisbara que el día 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció
«¿Alguien puede entender que si se hubiera vislumbrado algo parecido a lo que ocurrió el 30 de julio de 2026, teniendo en cuenta lo que había acontecido el 17 y el 18 de mayo de 2021, o algo que fuera parecido al 2021, cuando entraron 10.000 personas, no se habría elevado a nivel de las más altas instancias, para en su caso tomar las medidas extraordinarias, excepcionales, que fueran necesarias?», planteó. Un argumento radicalmente opuesto, desde la misma búsqueda del raciocinio. «Ningún servicio de información, ningún otro servicio de información de países, amigos, ni cualquier otro grupo de investigación de inteligencia, atisbó nada parecido», incidió nuevamente.
La Delegación del Gobierno en Ceuta respalda a Marlaska
Concluyó por todo ello que «todo el mundo actuó correctamente y con la profesionalidad que se les es propia». Una versión, esta última, que sí responde al discurso oficial y que ratificó desde la ciudad autónoma la Delegación del Gobierno. El organismo sostuvo, a través de un comunicado oficial, «que no recibió en ningún momento informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el 30 de julio».
No obstante, hubo un matiz en dicha misiva. «Lo que sí se transmitió desde esta Institución, desde finales del mes de julio, fueron los datos diarios sobre el aumento de entradas por vía marítima, comunicados a través de los canales correspondientes», coletilla conciliadora, no sin un último alegato en favor de Marlaska. «Sin embargo, ninguno de esos reportes permitía prever que fuera a producirse lo ocurrido el día 30, tal y como también ha reiterado hoy el ministro del Interior», zanjó.
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