Julián García Vargas ha muerto este martes a los 81 años. Durante su carrera, fue ministro de Sanidad y de Defensa en el Gobierno de Felipe González. Muchos lo conocerán por ser el responsable directo de la reducción del servicio militar obligatorio a nueve meses. Posteriormente, la mili acabó desapareciendo, en parte gracias a esta primera medida impulsada por García Vargas.
Antes de ser ministro de Defensa, el economista fue ministro de Sanidad, sustituyendo a Ernest Lluch, quien años más tarde sería asesinado por ETA. En 1991, dio el salto al ministerio de Defensa, en sustitución de Narcís Sierra. En tiempos de la Guerra de los Balcanes, fue enviado por la Unión Europea para supervisar los acuerdos de paz en Bosnia.
Acabó dimitiendo tras el escándalo de las escuchas del Cesid, al igual que Narcís Sierra. Más tarde le sucedió en el cargo Suárez Pertierra. García Vargas será recordado como uno de los ministros más queridos y respetados de la democracia. Durante sus años en el cargo de Defensa tuvo especial incidencia en varios conflictos internacionales.
Entre sus méritos también destaca la concesión de la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, concedida por el Consejo de Ministros el 12 de abril de 1996. También le fue otorgada la Gran Cruz al Mérito Aeronáutico el 23 de diciembre de 1999 para reconocer su labor al frente del Ejecutivo.


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