«Yo la verdad es que estoy pensando que es un accidente del año 1970 en lugar de un accidente del año 2026». La reflexión de Antonio López, exresponsable de comunicación de Adif, resume la incredulidad con la que ha analizado el accidente ferroviario de Urda durante su intervención en el especial de 101TV sobre el accidente ocurrido en el municipio toledano de Urda. Noticia relacionada Sube a 69 el número de fallecidos en el accidente de Urda: muere una persona que estaba ingresada en el hospital
Su principal interrogante apunta a la comunicación entre el centro de control y los maquinistas: cómo pudo producirse el alcance sin que, aparentemente, nadie advirtiera al conductor del tren de Renfe de que podía encontrarse con otro convoy detenido en la vía.
López se ha mostrado especialmente sorprendido por la secuencia de los acontecimientos descrita por el ministro de Transportes. Según esa reconstrucción, una avería en el sistema de señalización LZB dejó detenidos entre seis y ocho trenes. Una vez resuelto el problema, desde el Centro de Regulación de la Circulación de Madrid, en Atocha, se habría autorizado al tren de Renfe a reanudar la marcha sin advertir que el convoy de Iryo permanecía parado unos kilómetros más adelante.
Más de 25 kilómetros sin aviso
Lo que más desconcierta al exresponsable de Adif es que, según lo expuesto en la comparecencia ministerial, el tren de Renfe recorriera alrededor de 25 kilómetros sin que su maquinista recibiera una advertencia que le permitiera anticiparse al obstáculo: «No entiendo cómo no hay una comunicación eficaz con el maquinista de Iryo para que diga, a su vez: ‹Oye, estoy parado, no puedo arrancar, tengo alguna avería».
López ha puesto el acento en una medida de precaución que, a su entender, debería haber desempeñado un papel determinante: la circulación con marcha a la vista. Este procedimiento obliga al maquinista a avanzar a una velocidad que le permita detener el tren ante cualquier obstáculo que pueda encontrar en la vía. El exresponsable de comunicación de Adif ha recurrido a una comparación cotidiana para explicar su funcionamiento: si un conductor recibe el aviso de que puede haber un obstáculo en una autovía, debe reducir la velocidad y extremar la atención para evitar una colisión: «Es extraño que no haya habido ninguna indicación a ese maquinista para que actuara de ese modo».
El accidente le ha recordado a otro siniestro ferroviario ocurrido en Andalucía en 1972, en El Cuervo, donde dos trenes chocaron frontalmente. López ha establecido el paralelismo por las dificultades para alertar a los maquinistas, aunque considera que una situación semejante resulta mucho más difícil de comprender con los medios técnicos actuales. En cualquier caso, ha calificado lo sucedido en Urda de «absolutamente inédito» y ha evitado establecer una relación directa entre este accidente y la tragedia de Adamuz, más allá de que ambos se hayan producido en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.
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