Mariano Rajoy ha rendido homenaje este jueves a Fátima Báñez, su exministra de Empleo y Seguridad Social, fallecida en el accidente ferroviario ocurrido en Urda. En un artículo publicado en ‹El Debate›, el que fuera jefe del Ejecutivo ha destacado su capacidad para alcanzar acuerdos y su rechazo a la confrontación política.
«Nunca fue partidaria del enfrentamiento. Tampoco de la bronca», ha escrito Rajoy, que ha recordado a Báñez como una persona capaz de defender sus argumentos sin renunciar al diálogo cuando estaba en juego el interés general.
El expresidente ha comenzado su despedida con unas palabras de reconocimiento a quien fue una de sus colaboradoras más cercanas durante su etapa al frente del Gobierno. «Fátima Báñez ya no está con nosotros. Pero nos deja muchas cosas», ha señalado en el texto, en el que repasa tanto su trayectoria política como la relación personal que mantuvieron.
Rajoy ha recordado especialmente el papel de la exministra dentro del equipo económico del Partido Popular, tanto durante la etapa de oposición como en los años de Gobierno. «Antes y después de las elecciones de 2011, Fátima, figura señera de ese equipo, estuvo a mi lado. Entró en el Gobierno cuando yo lo hice y salió en el momento en que yo dejé de ser presidente», ha explicado.
Su papel en las reformas de 2012
Mariano ha definido a Báñez como una mujer «competente y muy capaz» y ha reivindicado su responsabilidad en dos de las principales medidas económicas impulsadas por su Ejecutivo: la reforma laboral y la reforma de las pensiones, ambas aprobadas en 2012.
Para Rajoy, estas decisiones contribuyeron a la recuperación económica de España y evitaron que el país tuviera que recurrir a un rescate europeo. El exdirigente popular ha defendido la utilidad de ambas reformas pese a la contestación social que provocaron en aquel momento.
«Junto con otras decisiones que adoptamos entonces, ambas fueron decisivas para recuperar la economía quebrada que heredamos del Gobierno anterior y evitar el rescate europeo», ha afirmado. Sobre las dos huelgas generales convocadas contra las medidas, ha añadido: «Pero valió la pena».
El expresidente del Gobierno ha recordado que, después de aquella etapa de tensión con los sindicatos, Báñez le convenció para retomar el diálogo con las organizaciones sindicales. Una decisión que, según reconoce en el artículo, inicialmente le generaba dudas, pero en la que finalmente consideró que su compañera tenía razón.




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