«Cesc, Cesc para Iniesta, no hay fuera de juego, Iniesta… goool», ¿Lo escuchan? Solo leyendo estas palabras se les viene a la cabeza la clásica narración del gol que hizo a España campeona del mundo. Ya han pasado 16 años exactos desde que la selección española levantaba al cielo de Sudáfrica el trofeo que le otorgaba ser campeona del mundo. Ha sido el único Mundial que España ha ganado en su historia, pero ahora, 16 años después, está clasificada a unas semifinales para poder serigrafiar la segunda estrella encima del escudo.
Tal día como hoy la gente celebraba en las calles que su país había sido campeón del mundo y todo el pueblo español se juntó, sin importar absolutamente nada, para festejar la heroicidad que habían hecho sus jugadores. Todo el país estaba unido, decenas de banderas de España ondeaban las calles de todas las ciudades.
Se tienen recuerdos e imágenes en la cabeza que no parece que el paso del tiempo les afecte, como por ejemplo puede ser: el penalti parado de Casillas a Cardozo y el tobillo histórico en el mano a mano contra Robben, el cabezazo de Puyol para tumbar al muro alemán y, por supuesto, el control y disparo de Iniesta que hizo realidad el sueño español.
España, más cerca que nunca de la segunda estrella
A diferencia de otros años, la afición española no recuerda este momento como cuando España era grande en el fútbol, sino que se apoyan con ilusión en que ahora tendrá la oportunidad de volver a conseguirlo. España está clasificada a las semifinales de la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá y tiene enfrente a la todopoderosa Francia de Mbappé, Olise, Dembelé y compañía. Sin embargo, esta selección tiene mucho más que estrellas: tiene la garra, coraje y la capacidad de anteponerse a la adversidad que no tienen otras.
Después del ‘aniversario’ de aquel fantástico día para el pueblo hispano, los aficionados españoles tienen la mirada puesta en un punto fijo: la semifinal en Dallas contra los franceses y la final en New Jersey. Los de Luis de La Fuente, tras vencer en la Eurocopa de 2024, tienen la oportunidad de poner la segunda estrella al escudo de nuestro país y no hay nadie mejor que ellos para hacerlo. Además, da motivos para ilusionarnos ya que el combinado español tiene a un talismán llamado Mikel Merino que con un minuto en el campo le basta para hacer gol, un chaval de 19 años que deleita a toda Europa con sus jugadas, un delantero de eibarrés que es el máximo goleador del equipo y la mejor defensa del mundo.
Después de aquel maravilloso año para el fútbol en nuestro país, el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá tiene la oportunidad de estar marcado para el resto de la historia de la selección española si los chicos de Luis de La Fuente completan la hazaña en la que todavía le queda lo más duro pero lo más bonito al mismo tiempo.



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