El municipio de Santa Fe todavía no se ha sacudido de encima la angustia por lo que pudo ser una noche de pesadilla. El terror, eso sí, llegó a recorrer el cuerpo de los vecinos, alertados por los golpes y el estallido sordo de los disparos. La Guardia Civil evitó la tragedia. Un hombre de 45 años, de origen iraní según precisan fuentes del Ayuntamiento de la localidad, había cruzado toda Andalucía, desde Cádiz, para plantarse frente a la puerta de su expareja, víctima activa en el sistema VioGén. Llevaba un machete y dos cuchillos, para llevarse a sus cuatro hijos y, presumiblemente, acabar con la vida de la mujer.
Todo sucedió en una calle sin salida, en la noche de este lunes, 11 de mayo. La víctima alertó a la Guardia Civil de que su expareja, padre de los menores, había contactado con su hija por teléfono para advertir que acudiría al domicilio y se la llevaría junto a sus hermanos. Una patrulla hizo una ronda preventiva, pero entonces no había nadie en los alrededores. Más tarde, ya cruzado el umbral de la madrugada, otra llamada: el individuo estaba en la puerta de la vivienda y blandía, al menos, un arma blanca.
Para entonces, los vecinos ya lo contemplaban todo atemorizados. Una patrulla del instituto armado se desplazó hasta el lugar, donde encontró al hombre. Llevaba dos cuchillos y un machete de grandes dimensiones, armas con las que golpeaba de manera insistente la puerta y con las que atacó a los agentes al verles llegar. Trató de apuñalar a uno de ellos, que evitó la cuchillada, aunque sufrió varios cortes en la mano izquierda.
El guardia civil herido se protegió en el interior del coche oficial, lo que provocó que el hombre comenzara a golpearlo con el machete hasta destrozar la luna del mismo. Dada la violencia con la que actuaba, los agentes requirieron la presencia de otra patrulla de apoyo, que rápidamente se desplazó hasta el lugar. Fueron los momentos más tensos.
«¡Pegadle un tiro! ¡Que le peguéis un tiro!»
«¡Vete para atrás!», ordenó la Guardia Civil al presunto agresor. «¡Suelta ahora mismo el cuchillo! ¡Suelta el cuchillo! ¡Suéltalo!», le indicaron, pero el hombre hacía caso omiso a las advertencias. «¡Al suelo!», hicieron un último intento por evitar la actuación, en lo que el agente herido conseguía salir del coche y ubicarse en una posición más segura. En los balcones de alrededor, la inquietud desbordaba a los vecinos. «¿Por qué no disparan ya? ¡Pegadle un tiro! ¡Que le peguéis un tiro!», pedían, embargados por el desasosiego. La realidad es que el individuo, acorralado en una esquina, no tenía escapatoria.
Los segundos se hacían eternos. Había quienes se preocupaban por el estado del agente herido. «¡Qué lástima! ¡Lo que le han hecho!», gritaba una mujer. «¡Pegadle un tiro al mierda!», reclamaba. De repente, el hombre, en un último arrebato, se abalanzó sobre los agentes, que le apuntaban. Sonó primero un disparo, pero el presunto agresor ni se inmutó, bien sujeto el machete por su mano izquierda. Tras ese, otros dos balazos, muy seguidos, y el agresor ya sí cayó al suelo, herido en la pierna.
Los propios agentes de la Guardia Civil prestaron la primera atención sanitaria al hombre, que seguidamente fue trasladado en ambulancia al Hospital de Neurotraumatología de Granada capital. El detenido será puesto a disposición judicial como presunto autor de los delitos de atentado contra la autoridad, lesiones y daños, así como los que pudieran derivar de sus actos en el ámbito de la violencia sobre la mujer.



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