Ha pasado más de medio siglo desde que el accitano Juan Pedernal encontrase entre las ruinas de un antiguo templo, situado en Baza, la imagen de una Virgen que le reclamaba piedad. Esta talla, que fue escondida en ese lugar para protegerla de la invasión almohade, sería el origen de uno de los mayores conflictos que han trascendido en la historia de la provincia de Granada hasta la actualidad y que dio origen a una figura mítica: el Cascamorras.
Esta festividad de Interés Turístico Internacional desde 2013, consiste en que cada año un vecino de Guadix es seleccionado para atravesar Baza hasta el Convento de la Merced con el propósito de conseguir la imagen de la Virgen de la Piedad sin ensuciarse. Algo imposible, ya que los bastetanos van preparados con una singular pintura negra para ensuciar un característico traje multicolor. A su vuelta a Guadix, el Cascamorras es castigado por sus vecinos por no conseguir su cometido.
Este 5 de septiembre, el Cascamorras tiene una misión
En la medianoche del 5 de septiembre, Antonio Vera, quien ha sido elegido como el Cascamorras de este año 2026, su tamborero y los miembros de la hermandad se despedirán de su Guadix natal para encaminarse hacia Baza, donde, al día siguiente, tendrá la dura tarea de recuperar lo que los accitanos ven como suyo.
A su llegada a Baza, a las 18.00 horas, estallarán tres cohetes, lo que dará comienzo a la carrera de 4 kilómetros donde el Cascamorras atravesará el municipio hasta la Iglesia de la Merced mientras se tiñe de negro por los vecinos bastetanos. Un evento que dará comienzo a la Feria de Baza.
El Cascamorras llegará a Guadix el 9 de septiembre, a las 18.00 horas, al barrio de la Estación. Dado que fracasará en su misión de recuperar a la virgen, los vecinos lo recibirán con pintura de colores almagros y azules como castigo. Desde ahí, paseará por las calles de Guadix haciendo paradas en el Palacio Episcopal para saludar al Obispo, y en el Ayuntamiento para ser recibido por las autoridades.
El largo viaje del Cascamorras finalizará en la Plaza de San Miguel, donde tras refrescarse en su fuente y realizar una última jura de bandera, entrará triunfalmente en hombros a la Iglesia de San Miguel, lo que dará por finalizado el intento anual que tiene Guadix para arrebatarle a Baza la Virgen de la Piedad.
La Virgen de la Piedad se queda en Baza, pero con una condición
La leyenda dice que el conflicto que causó que un accitano encontrase una imagen en suelo bastetano debería llegar a los tribunales. La sentencia salomónica fue muy clara: la propiedad y custodia de la Virgen de la Piedad se quedaba en Baza. Pero todo esto con una condición: si el Cascamorras llegaba completamente limpio e inmaculado al convento de la Merced de Baza, donde se resguarda la imagen cada 6 de septiembre, la Virgen pasaría a pertenecer a Guadix.
Los bastetanos tuvieron que organizarse para esperarlo en la entrada y así evitar su cometido. El inevitable fracaso de la hazaña, hace que el propio pueblo del Cascamorras castigue de la misma manera que le recibieron en Baza: ensuciándole.
Como toda leyenda, tiene más parte de mito que de realidad. Según investigadores, esta festividad nace del conflicto histórico que ha existido entre Guadix y Baza. Ambas comarcas, separadas por menos de 50 kilómetros, han sufrido varios desencuentros a lo largo de la historia. En concreto, según el antropólogo Demetrio Brisset, el verdadero origen de este ritual se encuentra en 1550, cuando se estableció una diócesis conjunta entre ambas comarcas. Para reafirmar su derecho a presidir la procesión de la Virgen de Baza, el cabildo viajaba en romería, en la que entre sus integrantes había un bufón que provocaba y vacilaba a los bastetanos con que iba a robarles la Virgen, además de incitarles a perseguirle.
De ahí procedería, además de la tradición de correr tras el Cascamorras, su llamativo traje tricolor rojo, amarillo y verde, muy semejante a lo que cualquier persona imaginaría como un bufón. Un uniforme que está decorado con estrellas y el emblema de la Virgen de la Piedad en el dorso.
Una tradición que ha perdurado en el tiempo
Tanto accitanos como bastetanos viven esta fiesta con mucha intensidad, pues ya desde julio se calientan motores al elegir quien será el vecino de Guadix que será designado como Cascamorras. Desde ese día, el seleccionado se prepara física y mentalmente para la hazaña que tendrá que realizar en septiembre en representación de Guadix.



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