En el epicentro del mayor de los terremotos que ha sufrido Granada este martes, los vecinos todavía tiemblan del susto. Eran exactamente las 10.37 horas cuando el municipio de Gójar vivió una sacudida de magnitud 4.8 en la misma superficie, que ha dejado un silencio tenso en sus calles y grietas en cada rincón. Los habitantes, helados, no se quitan el miedo de encima: «Ha sido acojonante».
Desde el interior del ayuntamiento, Joaquín Prieto, el alcalde, pretende transmitir calma a sus vecinos, aunque reconoce que el sobresalto ha sido mayúsculo. «Estábamos en una cafetería. Hemos botado, lo que es botar. Ha sido botar y decir, ‘coño, ¿qué está pasando?’. Cuando ya identificas que es un terremoto, todo el mundo a la calle», narra, aunque muy pronto se puso a pensar en su pueblo. «Después del susto, viene la tranquilidad de saber que no ha habido daños personales», matiza.
«Ya la gente estaba en alerta por los que tuvimos anteriormente. Cuando se ha producido, lo que ha hecho instintivamente ha sido salir a la calle. No deja de generar un estado de alarma, de confusión…», expone el regidor, que señala el puesto de mando instalado frente al edificio consistorial. «Están haciendo visitas a todas las demandas que tenemos de los vecinos del municipio», aclara.
El balance, por ahora, no deja daños graves. «La aplicación de la norma sísmica a las construcciones nuevas ha funcionado de manera fenomenal. Las construcciones antiguas sí se han resentido algo más, pero son incidencias puntuales, en tres, cuatro o cinco viviendas. A alguna de ellas sí hemos procedido a demoler», detalla Prieto.
«Pensábamos que ya había pasado todo»
En la plaza, Inma todavía mastica el susto. «Estábamos un poco más tranquilos, pensando que ya había pasado todo y con dos noches en las que ya medio dormíamos. Cuando ha empezado a temblar, paralizados, muertos de miedo», relata. «En mi casa, desde el viernes tenía una grieta, en el techo del salón, los dos dormitorios… Se me habían caído las juntas de los azulejos del baño. En el balcón tenía una grieta grande y ya se ha caído. Cuando hemos visto empezar a caer cosas, hemos cogido a los niños, la perra y para fuera», señala a su familia, aunque no pierde el humor. «Estoy planteándome irme a vivir a Asturias, a pastar con las vacas, que allí no te vas a enterar», sonríe.
Junto a ella, Raúl, a quien los temblores le pillaron en Granada capital. «Ha sido un susto grande, porque el movimiento ha sido gordo y con ruido, la sensación de que se movía el edificio. Ha sido un susto gordo», expone. «La palabra es incertidumbre. Hablamos con técnicos, incluso de la Junta de Andalucía, y le preguntábamos si la predicción era equiparable a adivinar el número de la Once de mañana, y nos decían que sí. Es una zona sísmica que conocemos desde hace muchísimos años. Previsión, ninguna; entonces, incertidumbre, toda», incide.
«Yo a mi casa no me voy, de aquí no me muevo»
El punto de reunión de buena parte de los vecinos ha sido el Parque Casa Grande. Allí han buscado refugio buena parte de las familias del municipio. Entre ellas, la de Paco y Desi. Él no esconde el temor. «Me había levantado por la mañana y ni desayunar. Ha empezado a temblar toda la casa… Vamos, yo me he cagado, vaya», se encoge, dispuesto a permanecer allí cuanto tiempo sea necesario. «Yo a mi casa no me voy, de aquí no me muevo. Aquí hemos sufrido dos o tres. Que no, que no, que no, que no me voy de aquí. Me quedo aquí más a gusto que todas las cosas», se niega.
«Sientes que te tiembla todo el cuerpo y toda la casa. Es que te tiembla todo el cuerpo. Que me he cagado, vaya», esgrime. Desi también reconoce haberlo vivido «con mucho miedo». «He sentido pánico en mi casa. Parecía que estaba haciendo windsurf en mi casa. Iba a salir en camisón y mi marido en calzoncillos», abunda. «Nos hemos bajado por eso, por seguridad. Y ha venido la Policía a echarnos porque el alcalde ha dicho que nos fuéramos, en lugar de poner más sitios para que estemos resguardados», lamenta. «Ahora mismo, siento mucha incertidumbre, porque no sabemos lo que va a pasar, si va a parar, si va a seguir, si habrá otro más grande…», expone.


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