3.014 días después, el Málaga Club de Fútbol volverá a disputar un partido de Primera División -miércoles 19, 21.00 horas-. Lo hará ante todo un Atlético de Madrid en el Metropolitano y en plenos festejos por su Feria, lo que posibilitará la llegada de miles de aficionados boquerones a la capital. Entre ellos, se encontrará un nutrido grupo de jóvenes malaguistas, que verán por primera vez a su equipo en la élite.
Con el equipo en Primera RFEF, en la previa ante el Antequera, se viralizó unas declaraciones de un pequeño aficionado que demostraba la realidad que atravesaba la entidad y, en concreto, estos pequeños malaguistas: «Mi padre me dice que hay que estar en las buenas y en la malas, pero yo he estado en las malas y en las malas», mientras esbozaba la ilusión de ver a su equipo en el Maulí.
Por suerte, esta generación que le ha tocado vivir un Málaga sumergido en una profunda crisis institucional, comenzó a disfrutar del resurgir del equipo desde el tercer escalón del fútbol español, con dos ascensos heroicos en tres años y unos ídolos que, en muchos casos, eran vecinos del barrio.
Ahora, con su primera experiencia en la élite, muchos lo afrontan como un regalo tras años de penurias y decepciones. Al fin, podrán saborear lo que tanto les contaban sus primos, padres o abuelos. Quizás, un sentimiento similar al que trasladarán desde el verde muchos de los canteranos, que vivirán con emoción su debut en Primera.
Tal y como dijo Ramón Enríquez, capitán del Málaga, en la arenga de la final del play-off, los niños «ya no sueñan con ser del Madrid o del Barcelona». Ahora, los más jóvenes que solo lo han visto en el barro, sueñan con ver a su equipo enfrentarse a los más grandes e intentar derrotarles. Un premio para ellos y para quienes le inculcaron el sentimiento en la época más compleja de la entidad.


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