La Venida de la Virgen del Rocío se celebra los próximos 19 y 20 de agosto. Se realiza cada 7 años para llevar a la Blanca Paloma desde la Emita de su aldea hasta Almonte para que los vecinos de la villa gocen de la presencia de su Madre y Patrona. Actualmente tenemos normalizada la periodicidad de este bello traslado, pero no siempre ha sido así.
Los primeros documentos que recogen la venida a Almonte datan del año 1607, aunque puede caber la posibilidad que no fuese esta la primera vez. En los inicios no existía fecha fija para que los almonteños llevaran la Virgen a su pueblo.

¿Porqué se viste de Pastora?
La Virgen aparece ataviada de una manera muy particular y diferente a como la vemos siempre, denominándose «de Pastora». No se sabe con certeza el origen de este atuendo, pero se puede relacionar con la vestimenta que usaban las señoras cuando salían de viaje para protegerse de las adversidades del camino como el sol, la lluvia o el frío.
La distancia que separa Almonte del Rocío es tres leguas aproximadamente, unos 14 kilómetros. Se realiza por dos caminos tradicionales, Taranjales y los Llanos, por donde los almonteños históricamente han realizado el traslado. Llama especialmente la atención que, debido a los caminos y la arena que hay en estos, una vez sale de la aldea la Virgen y hasta su llegada a Almonte, es protegida en su cara por un paño y luego es recubierta para evitar que el polvo afecte a la imagen y su vestimenta.

El origen de los traslados y de su periodicidad
En 1.607 se data el primer documento que habla de La Venida de la Virgen del Rocío, pero no se sabe si hubo alguna anteriormente. El origen de los traslados se debe a motivos de epidemias, sequía o hambre, donde se llevaba a la Virgen en rogativas hasta la parroquia de Almonte donde se le hacía un novenario de misas para pedir el fin de estas catástrofes. Los almonteños no tuvieron por ello nunca una fecha fija para traer hasta su pueblo a la Virgen.
Es a partir de 1.949 cuando se implanta la periodicidad para que vaya cada siete años perdiéndose el sentido de rogativa pero considerándose un espacio de tiempo prudencial para que los habitantes de Almonte gozasen en la villa con la presencia de su Madre y Patrona. De esta manera la Virgen del Rocío es trasladada en una fecha fija cada siete años después del Rocío Chico para ser trasladada de nuevo a la aldea, antes de la Romería, permaneciendo en Almonte un período de nueve meses.
Un total de 48 traslados a Almonte, que con este próximo serán 49, sumando un total de cuatro en lo que va de siglo. Una tradición y un fervor a través de los siglos que se sigue manteniendo y denota la importancia de la Virgen en la aldea, Almonte, Huelva, Ancalucía y toda España. Una devoción que traspasa fronteras y perdura en el tiempo.


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