Almuñécar ha vivido este domingo una de sus tradiciones más arraigadas del calendario primaveral con la celebración de la XVIII Romería de San Isidro Labrador, patrón de los agricultores. Decenas de romeros, caballistas y vecinos han acompañado al Santo desde la Iglesia de El Salvador, en el P-4, hasta su ermita en Torrecuevas, en una jornada marcada por la convivencia y el ambiente festivo.
La mañana comenzaba con la Santa Misa en honor a San Isidro Labrador antes de que se pusiera en marcha el cortejo romero. Un total de 14 carrozas han participado este año en una romería que, edición tras edición, continúa consolidándose como una de las celebraciones populares más multitudinarias de la primavera sexitana.
La imagen de San Isidro abría la comitiva en un carro tirado por bueyes, que ha recorrido las calles de Almuñécar hasta adentrarse en la vega tropical de Torrecuevas entre chirimoyos y cultivos subtropicales, en un trayecto seguido por numerosos vecinos y visitantes.
La actual romería hunde sus raíces a finales de los años noventa, cuando la Hermandad de la Virgen Madre impulsó la llegada de una imagen de San Isidro a Torrecuevas. La talla, obra del escultor sevillano Juan Antonio Blanco Ramos, fue bendecida por el entonces Arzobispo de Granada, Antonio Cañizares, y permanece durante todo el año en la iglesia de Torrecuevas.
La imagen de San Isidro, realizada en madera de cedro y de aproximadamente un metro de altura, guarda en su interior un pergamino con los nombres del escultor, el párroco, la Junta de Gobierno de la Hermandad y distintos datos sobre su creación.
Tras la llegada a Caicillos, los romeros han continuado disfrutando de una jornada de convivencia en torno al patrón de los labradores, manteniendo viva una tradición que ya forma parte de la identidad agrícola y festiva de Almuñécar.



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