Miles de granadinos acompañaron al Cristo de San Agustín, protector de Granada, en una histórica procesión de rogativas para pedir por el cese de los terremotos y por quienes han sufrido las consecuencias de unos seísmos que han mantenido en vilo a la ciudad a la provincia desde hace justo un mes.
Tras una misa oficiada en la Catedral de Granada para renovar el voto de la ciudad al Cristo de San Agustín y orar por quienes han sufrido los efectos de los seísmos, la imagen salió por la Puerta de la Encarnación a una abarrotada Plaza de las Pasiegas para recorrer las calles de Granada en una procesión extraordinaria para pedir protección ante los terremotos y por aquellos que más los han sufrido.
La jornada estuvo marcada por la devoción, el recogimiento y la memoria de una ciudad que históricamente está vinculada a la tradición de encomendarse a sus imágenes sagradas en momentos de especial preocupación. La última salida en rogativas del Cristo de San Agustín se produjo hace 128 años cuando se rezó también en la Catedral por el fin de la guerra de Cuba. Este lunes, el protector de Granada salió de nuevo a sus calles para protagonizar una procesión de rogativas para el cese de los movimientos sísmicos.
El imponente Cristo de San Agustín recorrió el centro de Granada en un ambiente de solemnidad acompañado de parte de la corporación municipal, de autoridades civiles y militares, así como del grupo vocal Mágnum Ensemble, la capilla musical Santo Ángel Custodio y los fieles que le brindaron su cariño, devoción y gratitud.
El protector de Granada desfiló por la Plaza de las Pasiegas, Marqués de Gerona, Mesones y Puerta Real de España, donde se encontró con cientos de fieles que esperaban su llegada. Continuó su recorrido por Reyes Católicos, Gran Vía, Cristo de San Agustín, Plaza Villamena, Cárcel Baja y Pie de la Torre para llegar de nuevo a la Plaza de las Pasiegas y encerrarse en la Catedral. Una procesión de rogativas que sirvió para renovar la tradición y expresar el deseo, desde la fe, de protección ante la amenaza sísmica y que dejó una jornada para la historia y el recuerdo de Granada.
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