Las residencias de estudiantes han dejado de ser una alternativa minoritaria para convertirse en uno de los sectores inmobiliarios con mayor proyección en España. El mercado atraviesa un momento de fuerte expansión en todo el país. Según el Observatorio Sectorial DBK, el número de plazas disponibles no ha dejado de crecer. En cinco años se han incorporado más de 35.000 nuevas plazas y Andalucía se ha situado como la segunda comunidad en agrupar más porcentaje con un 17%, detrás de la Comunidad de Madrid con un 21,7%.
Esta evolución también responde al cambio en las prioridades del alumnado. Cada vez son más las familias que valoran la tranquilidad de contratar un alojamiento que incluya todos los gastos en una única cuota mensual y así evitar sorpresas con las facturas de luz, agua o internet. «Era nueva en la ciudad, no conocía bien cómo funcionaba el tema de pisos y mis padres no se fiaban. La residencia nos dio más confianza», defiende Claudia, estudiante de la Universidad de Granada (UGR).
Para muchos estudiantes, especialmente los que cambian de ciudad o llegan procedentes del extranjero, las residencias representan una solución inmediata y segura antes incluso de llegar a su destino. «Elegí la residencia por cercanía, no conocía la ciudad, busqué en Google Maps y vi que estaba cerca de la uni», comenta Paula, una joven almeriense que estudia en la Universidad de Málaga (UMA).
Las propias universidades mantienen convenios con distintas residencias y colegios mayores para facilitar el acceso de estudiantes con dificultades económicas mediante plazas bonificadas. Andrea, que es estudiante de la UMA y se aloja en la residencia de la universidad durante el curso, explica que «fue el tema económico» lo que le hizo decantarse por esta opción. «En primero de carrera estuve en un piso compartido y luego mi compañera me recomendó la residencia de la propia universidad porque era más barata», relata.
Las residencias universitarias en Granada
Granada es un claro ejemplo de esta expansión. Cada curso, miles de estudiantes llegan desde distintos puntos de España y del extranjero para estudiar en la UGR. Con ello, la ciudad se ha convertido en uno de los destinos más atractivos para este tipo de inversiones. En los últimos años han abierto nuevas residencias privadas -con todas las comodidades- y otras ya existentes han ampliado sus instalaciones para responder la demanda. La ciudad cuenta ya con 40 residencias universitarias y 10 colegios mayores, los cuales suelen cubrir sus plazas mucho antes de que empiece el curso académico.
Todo apunta a que el auge de las residencias universitarias continuará durante los próximos años. La creciente movilidad internacional y el interés inversor por este mercado hacen prever la apertura de nuevos proyectos. No obstante, el reto seguirá siendo encontrar un equilibrio para garantizar que estudiar en otra ciudad siga siendo una opción accesible para todos los estudiantes.



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