Granada volvió a detener el ritmo cotidiano para rendirse a una de sus tradiciones más arraigadas. La mañana del Corpus Christi transformó este jueves el centro histórico en un escenario de solemnidad, devoción y patrimonio vivo, donde miles de granadinos acompañaron el paso de la Custodia por las calles de la ciudad en una jornada marcada por el fervor religioso y el esplendor ceremonial.
La celebración comenzó a primera hora en la Catedral de Granada, donde se ofició la solemne Eucaristía previa a la salida procesional. Desde mucho antes de las diez de la mañana, las calles del recorrido comenzaron a llenarse de vecinos y visitantes que buscaban un lugar privilegiado para contemplar uno de los actos centrales de las fiestas mayores de la ciudad y una de las fechas más marcadas del calendario festivo-religioso granadino. La expectación se hizo visible especialmente en los alrededores de la Plaza de las Pasiegas, punto neurálgico de una jornada que cada año reúne a instituciones civiles, autoridades religiosas y una multitud de fieles.
La salida de la Comitiva Eclesiástica desde la Catedral marcó uno de los momentos más esperados de la mañana. El silencio respetuoso de los asistentes acompañó el avance de los representantes del Cabildo, sacerdotes y autoridades religiosas que precedían a la Custodia, auténtica protagonista de la jornada. Cuando el Santísimo Sacramento cruzó el umbral catedralicio, los aplausos rompieron brevemente la tranquilidad para expresar el sentimiento popular que sigue despertando esta celebración.
El recorrido avanzó por algunas de las arterias más emblemáticas del centro de Granada. Desde Marqués de Gerona y Mesones hasta Puerta Real, Reyes Católicos, Plaza del Carmen, Plaza de Isabel la Católica y Gran Vía, el cortejo fue encontrando a su paso calles adornadas para la ocasión, con una aromática alfombra de pasto y sillas repletas de asistentes. La procesión mantuvo así un itinerario que combina el simbolismo religioso con la exhibición del patrimonio urbano de la capital.
A lo largo del trayecto, el sonido de las marchas procesionales acompañó el caminar pausado de la comitiva. Numerosos granadinos siguieron el recorrido completo, mientras otros aguardaban en puntos estratégicos para contemplar el paso de la Custodia. El ambiente reflejaba la singularidad de una fiesta que logra reunir generaciones distintas bajo una misma tradición. Familias enteras, turistas atraídos por la fama del Corpus granadino y vecinos que repiten el ritual año tras año compartieron espacio en la mañana luminosa.
La Comitiva Histórica, una dimensión institucional
A las 9:45 horas partió desde el Ayuntamiento la Comitiva Histórica, encargada de abrir el cortejo y aportar el carácter ceremonial que distingue a esta celebración. Poco después, la Comitiva Oficial inició su recorrido desde la Plaza del Carmen, encabezada por la alcaldesa y representantes de las principales instituciones de la ciudad. La presencia de maceros, timbaleros, heraldos y otros elementos tradicionales devolvió a las calles una imagen que conecta el presente con siglos de historia granadina.
Granada, gran escenario ceremonial
La procesión volvió a demostrar que el Corpus de Granada es mucho más que un acto religioso. Se trata de una manifestación cultural profundamente vinculada a la identidad de la ciudad. Durante unas horas, el casco histórico se convirtió en un gran escenario ceremonial donde convivieron la fe, la tradición y el sentimiento de pertenencia a una comunidad que mantiene vivo uno de sus acontecimientos más representativos.
Pasado el mediodía, la Custodia regresó a la Catedral poniendo fin al recorrido.La retirada de las comitivas y la progresiva dispersión del público devolvieron poco a poco la normalidad al centro de la ciudad, aunque permanecía en el ambiente la sensación de haber asistido a una de esas ceremonias que trascienden el paso del tiempo.
Una vez más, Granada reafirmó su vínculo con una tradición centenaria que sigue conservando intacta su capacidad de convocatoria. Entre el repique de campanas, las marchas procesionales y el paso solemne de la Custodia, la ciudad volvió a rendir homenaje a una de las celebraciones más emblemáticas de su calendario festivo.



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