Con la llegada del verano y las altas temperaturas, los helados vuelven a convertirse en uno de los productos estrella. Tomar un cucurucho o una tarrina forma parte de la tradición estival, pero la oferta ha evolucionado en los últimos años con la llegada de nuevos conceptos. La gran pregunta sigue en el aire: ¿se siguen prefiriendo las heladerías de toda la vida o las nuevas tendencias han cambiado hábitos?
Toda ciudad cuenta con una heladería emblemática que es parada obligatoria en esta época del año. En el caso de Granada están Los Italianos, una de las más antiguas de la capital y un referente tanto para vecinos como para turistas. A sus puertas se encuentra Sofía, una joven que se confiesa amante de los helados de toda la vida y explica: «yo soy de los helados de los italianos, es como una tradición familiar ir allí«. «Prefiero lo tradicional, mi sabor favorito es el de chocolate de siempre», añade.
Su éxito demuestra que la tradición sigue muy presente. Cada verano, las colas a las puertas de este y otros obradores artesanales evidencian que muchos consumidores continúan apostando por recetas que apenas han cambiado con el paso de las décadas.
Pero el panorama heladero ya no es el mismo que hace unos años. Las redes sociales también han cambiado la forma de consumir estos productos. La presentación, los colores llamativos y los sabores originales han adquirido cada vez más protagonismo. A raíz de esto, algunas heladerías artesanales también se han sumado a esta corriente de sabores «virales».
«Hemos tenido que añadir sabores nuevos porque la gente lo ve en redes sociales y preguntan por ellos”, comenta María, dueña de una heladería tradicional. Por otro lado, sin embargo, dos jóvenes recalcan que «lo importante es el sabor». «Yo no esperaría una cola solo para probar un helado viral», rechazan la moda.
Lejos de entenderse como una competencia directa, ambos modelos parecen haber encontrado su espacio en las ciudades. Aunque es cierto que las heladerías tradicionales parecen seguir siendo la opción favorita entre los ciudadanos, las propuestas más modernas conectan cada vez más con quienes buscan probar algo diferente o compartir su experiencia en redes sociales.



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