La universidad es una de las etapas más emocionantes y bonitas según muchas personas, pero también es una de las inversiones económicas más grandes. Porque, aunque Andalucía mantiene algunas de las tasas universitarias más bajas de España, la matrícula es solo una parte del gasto. Transporte, material académico, alimentación o alquiler -en el caso de estudiar fuera de casa- terminan convirtiendo el acceso a la universidad en un desembolso de varios miles de euros al año.
El precio medio público del crédito en las universidades públicas andaluzas es de 12,62 euros, por debajo de la media nacional, situada en 15,37 euros, según los últimos datos del Ministerio de Universidades. Esto significa que un estudiante que curse un año completo de 60 créditos pagará alrededor de 757 euros de matrícula, sin contar otros conceptos como la apertura de expediente en el caso de los alumnos de nuevo ingreso, la variación según el grado o asignaturas pendientes.
El material universitario incrementa la factura
A esto se le suma el material universitario. Cada vez son menos los grados que exigen comprar numerosos libros gracias a la digitalización, pero en consecuencia se necesita material digital con el que poder trabajar -ordenador portátil, tablet o mínimo un teléfono móvil-. En ocasiones, esto necesita complementarse con programas informáticos, fotocopias o material específico según la titulación.
En carreras como Arquitectura, Bellas Artes o Ciencias de la Salud, este gasto puede ser especialmente elevado. «Gastamos bastante dinero en impresiones y en hacer maquetas, sobre todo en los materiales y en las máquinas -porque te cobran por usar las máquinas-», comenta Alejandro, estudiante de arquitectura en la Universidad de Granada. «Complementario a esto existen algunos profesores que en asignaturas te obligan a viajar al extranjero porque se va a trabajar allí y pues te dejas el dinero en el viaje que tienes que hacer sí o sí» añade el joven.
El transporte y el alquiler son los mayores gastos
El transporte también supone una inversión. Los desplazamientos diarios para quienes viven en municipios cercanos y acuden cada día a la universidad continúan siendo un gasto fijo para muchas familias o propios estudiantes. Aunque existen descuentos para jóvenes y bonificaciones en el transporte público, gastos como la gasolina no están cubiertos. «Me gasto alrededor de 50 euros cada dos semanas en gasolina», cuenta Myriam, una estudiante de la Universidad de Málaga que reside en Mijas y necesita desplazarse diariamente hasta la capital. «De ser estudiante solo está bien la vida que se lleva en algunos casos, no el dinero», defiende.
Sin embargo, el verdadero coste de estudiar aparece cuando el estudiante tiene que abandonar el domicilio familiar. El alquiler de una habitación en un piso de estudiante o una residencia supone un cambio drástico en la factura de un estudiante. El precio medio de los alquileres en pisos de estudiantes en Andalucía se sitúa entre los 300 y los 500 euros al mes, aunque varía entre las principales ciudades universitarias, como Granada, Málaga o Sevilla. A esta cifra hay que añadir los gastos de suministros, alimentación, transporte y otros gastos cotidianos. En el caso de las residencias los precios oscilan entre los 500 y 900 euros al mes, variando según elección: media pensión, pensión completa, habitación individual, habitación compartida, etc.
Si se hace una estimación global, la factura total de estudiar un curso universitario viviendo fuera de casa puede superar fácilmente los 7.000 euros anuales. A los aproximadamente 757 euros de matrícula hay que añadir entre 3.000 y 4.500 euros de alquiler o residencia, alrededor de 2.000 euros en alimentación, además del transporte y el material académico. En muchos casos, el coste total puede acercarse incluso a los 10.000 euros por curso.
Las becas del Ministerio de Educación y de la Junta de Andalucía alivian parte de esta carga económica para miles de estudiantes, pero no siempre cubren todos los gastos asociados a la vida universitaria. Blanca, estudiante de la Universidad de Málaga que ha obtenido una beca, explica que «ayuda con los gastos, pero teniendo en cuenta la subida de alquileres no da para cubrir todo el curso».
Por ello, para muchas familias y estudiantes, el acceso a la universidad o estudios superiores continúa siendo un importante esfuerzo económico que va mucho más allá del precio de la matrícula.



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