Granada se ha vuelto a rendir a la Tarasca. Imponente sobre su verde dragón, el maniquí de Santa Marta ha desfilado por el corazón de la ciudad mientras lucía un vestido largo de color amarillo mantequilla con una capa con los hombros descubiertos y adornada en el cuello y en los laterales con unos bordados de cristal inspirados en piezas de la Alhambra, diseñado por Yolanda Ubago, encargada de la firma Isamar. Beatriz Escañuela ha sido la encargada del maquillaje y el peinado: pelo corto, moreno y rizado. Un ‘look’ que ha acaparado todas las miradas y opiniones diversas, como suele ser habitual cada año.
La Tarasca ha deslumbrado elegante en su desfile por las calles del centro de Granada bajo un intenso calor y acompañada de los tradicionales gigantes y cabezudos, que han hecho divertirse especialmente a los más pequeños. Tanto ellos como los más mayores han recibido los habituales globazos en su cabeza y también agua, que muy bienvenida ha sido. Muchos niños se la pedían a su paso. ‘Agua, agua’, gritaban. Y los cabezudos no han dudado en mojarles.
La música de las charangas ‘La Yunka’ y ‘Vaso Largo Band’ y un grupo de animación de Activasur inspirado en el Barroco, que han bromeado constantemente con los granadinos que han acudido al desfile de la Tarasca, han formado parte también del cortejo de la Pública de las Fiestas, que ha recorrido primero Reyes Católicos y Gran Vía, donde no cabía un alfiler.
Las calles del centro de Granada se han quedado pequeñas ya que han sido cientos los granadinos que no han querido perderse el desfile de la Tarasca, uno de los símbolos más representativos de las fiestas del Corpus de Granada. Pese al calor, todos aguardaban con ganas el paso de Santa Marta a lomos del dragón por la calle Cárcel Baja, San Jerónimo, la Plaza de la Romanilla y Mesones, llenas hasta la bandera. Y también de todo el cortejo que la acompaña, que ha dejado muchos momentos de diversión.
Este divertido desfile de la Tarasca, muy esperado siempre por todos los granadinos, es el preludio de los días grandes de las fiestas del Corpus y cada año reúne a varias generaciones para disfrutar de una de las tradiciones más singulares, arraigadas y queridas de Granada.



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